Las Grutas, más que turismo

Seguimos de playa y ahora tocaría un destino definitivamente dedicado al turismo, Las Grutas, pero la gran pregunta era cómo no sentirse un turista en un lugar como éste. En las primeras 48 horas fue muy difícil, aun no habiendo tomado excursión alguna. Entonces, vamos a separar nuestra versión de Las Grutas en dos. Comencemos por el lado A.

Ya todos saben de nuestro rechazo a sentirnos turistas. Este viaje es de descubrimiento, de tender puentes, de disfrutar, pero siempre desde un costado humano, a través de la gente del lugar y no de la voz de un guía. Encontrar un espacio “libre” para quedarse allí fue casi imposible y con algunas advertencias, por lo que la opción restante era un camping. Esa ciudad está colmada de campings y, si bien varios estaban cerrados, elegimos el de Magisterio, con precios accesibles y muy bien cuidado. La idea era quedarse dos días, recorrer lo más posible y partir. De reojo y desde la puerta de la casilla, teníamos una invitación a seguir pegándole una vuelta al mundo.

Las grutas vuelta al mundoEn nuestra recorrida, no nos quedamos con las inmediatas costas de la ciudad, donde se extienden las principales playas y que en el verano son visitadas asiduamente por turistas de todos los lugares. Apostamos por un recorrido hacia las afueras, pasando por Piedras Coloradas, otro balneario que se caracteriza por grandes extensiones de arenas y coronadas por rocas de color rojo. Allí mismo tuvimos el afortunado encuentro con un lobo de mar que descansaba entre esas rocas.

Las grutas piedras-coloradaLas grutas loboFinalmente, llegamos a nuestro destino final, una formación rocosa llamada El Sótano. Desde su cumbre, el paisaje pareciera multiplicarse al infinito, donde se confunden las líneas que dividen la arena, el agua y el cielo. Ese paseo nos dejó hermosas vistas, varios caracoles y mucha arena en las zapatillas. Pero el día terminaba, había que volver y preparar todo para partir al día siguiente. Y aquí comienza el lado B.

Las grutas sotanoResulta que este espacio virtual, en el cual todos ustedes nos acompañan, ha llegado a manos de algunos que viven en lugares marcados en nuestra hoja de ruta. Ya nos había sucedido en Santa Rosa y ahora se repitió en Las Grutas. Así fue que una tal Cecilia se contactó por Facebook, comentándonos que vivía allí y que podíamos juntarnos. Entonces, aceptamos su invitación a cenar esa misma noche, antes de seguir viaje.

Al llegar, nos recibió con Pato, su pareja, en un departamento cálido y colorido. También los acompañaba el tercer integrante de su hogar, Simona, su gata. Nuestra idea era extender nuestras conversaciones a otras caras y pasar un buen momento, sin esperar mucho más. Sinceramente, no nos costó entendernos, ya que muchos tópicos e ideas nos unían, además de que nuestras edades están a la misma altura. Todo cuajaba de acuerdo al plan, hasta que hicieron una propuesta que nos puso en tensión: “chicos, ¿se quieren venir con la casilla y quedarse acá?”. Al principio, dudamos un poco, ya que sería la primera vez que dormiríamos afuera de Babelita, con todo lo que conlleva. La insistencia de los chicos nos convenció y al mediodía siguiente estábamos almorzando con ellos.

Las grutas simona

Simona, nuestra compañera de cama

Tres días siguieron a aquella cena y nuestras ganas de compartir estuvieron exageradamente satisfechas. Catolicismo, judaísmo, kirchnerismo, anarquismo, comunismo, naturaleza, aves, evolución, Parques Nacionales, viajes, nomadismo, Patagonia, turismo, pacifismo, revolución, ciencia, veganismo, fundamentalismo, comidas, huertas, música, fútbol… aquello para lo que cualquiera requiere tiempo, confianza y ganas, nosotros le encontramos todo y colmamos aquellos tópicos.

Entendimos que su vida, así como esta nota, se divide en dos partes, “en temporada” y “fuera de temporada”. En esta última nos encontramos ahora y su vida cotidiana se reparte entre alguna changa y la preparación de la que será su compañera de aventuras, una camioneta 4×4 que los llevará a recorrer los confines de los caminos. Por lo que el tema viajes fue central en nuestras charlas.

Las grutas cocinando

Cocinando pastas caseras

Las grutas cocinando

¿Con hambre? Ya sale…

Esta etapa “fuera de temporada” también nos permitió disfrutar de algunos placeres exclusivos, como pastas caseras. Debe ser la primera vez que disfrutamos unos tallarines recién amasados o unos ñoquis de papa rebosantes. En fin, otro motivo para hacer de nuestra estadía algo permanente. Incluso, la vida social trascendió las paredes del departamento y conocimos a otros grutenses también geniales: el Flecha (y su hijo Franco) y Miryan (y su nieta Valentina). Las charlas siguieron y siguieron por horas, casi hasta el cansancio, y fueron las anécdotas del Flecha las que también nos hicieron viajar. Una vez más nos tocó ser parte de otra gran familia.

Las grutas amigos

Juan, Soli, Miryan, Flecha, Pato y Ceci

Aun pensamos en la casualidad de aquel encuentro, pero terminamos de entender el trillado cliché de que “las casualidades no existen” y, como lo marca el son de las mareas en Las Grutas, son esos ires y venires que se van abriendo camino a medida que avanzamos. Tampoco hablaremos de suerte, porque sería lo mismo, dejando todo en manos del azaroso (o predefinido) destino, sino que fue la predisposición y la voluntad mutuas la que hizo que estos cuatro nómades se encontraran. Nos animamos a decir que se ha forjado una interesante amistad, que podremos contar por allí que tenemos gente amiga en Las Grutas y que será la misma ruta la que nos vuelva a cruzar en el camino.

Aquellos tres días, que nos parecieron más, fueron tan impensados y llenadores que sentimos algo de nostalgia al llegar a nuestro siguiente destino. Tan acompañados estuvimos por Ceci y Pato que hasta el último minuto nos siguieron marcando (como se ve en la foto). No nos alcanzarán las palabras para agradecer todos y cada uno de esos mágicos momentos.

Las grutas buen viajeAsí es la vida nómade, así de difícil debe ser una despedida, como aquel momento en que uno se anima a cerrar el agua caliente en un día frío, nos tocó decir adiós de aquel hogar que nos alojó (mucho más que meramente albergarnos), del que nos sentimos parte por un rato. Seguramente (¡esperemos!) nos volvamos a encontrar con otros Ceci y Pato, pero estos son los recuerdos más ricos que uno se puede llevar de una visita.

Por nuestra parte, seguiremos bordeando la ruta costera y visitaremos el último destino antes de dejar Río Negro: Playas Doradas.

 

¡Abrazos viajeros!

3 Replies to “Las Grutas, más que turismo”

  1. Que linda experiencia!!! Que bueno que los invitaron y se conectaron!!! Increibleee!! Se los ve muy buen y muy lindoss!! Los quiero mucho y sigan ganando amigos, experiencias y buenos momentos!!! Besosss viajerosss!!!

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