Las araucarias pisan fuerte en Aluminé y Villa Pehuenia

Los pehuenes que ya me conocen

parecieran querer saludar

desde el fondo de su tiempo

esta sangre que me hace andar.”

Cuesta de Rahue, de Marcelo Berbel

araucarias-retrovisor

Atrás empezaba a quedar la estepa que rodea al Parque Nacional Laguna Blanca y los cerros nos avisaban que pronto volveríamos a la cordillera. Pero ese paisaje ya era conocido para nosotros, incluso una zigzagueante ruta que nos llevaría hasta Aluminé. Las sorpresas serían dos. La primera, de la cual ya nos habían advertido, era un complicado descenso por un camino de ripio, conocido como la Cuesta de Rahue, que baja entre curva y contracurva hasta estrellarse contra un extenso valle. Para nuestra suerte, el GPS ya nos advertía de la travesía que aguardaba adelante (o abajo), como si se tratara de un caprichoso río que desciende desde lo alto del cerro.

Cuesta de RahueDías más tarde nos explicaron que la razón por la cual ese camino aun sigue sin pavimentar (y que es un tramo de ripio de unos 30 km) es porque impide que los “pisteros” desciendan a toda velocidad y, además, la inclinación de las curvas hacia la montaña protege de posibles desbarrancos durante las épocas de fuertes nevadas. Este es uno de los principales (por no decir el único) acceso hacia la zona de Aluminé a lo largo del crudo invierno que se vive por estos lares.

Cuesta de RahueY la otra sorpresa, que comentábamos al principio, está relacionada al título y a ese fragmento del poema de Berbel. Bautizada en lengua mapuche como pehuenes, los cerros de esa ruta comenzaron a mostrarse plagados de milenarias araucarias. Nuestra sorpresa fue encontrarnos con una enorme cantidad de ejemplares distribuidos en frondosos bosques. Éste es el árbol preferido de Sol, además de ser el centro de la bandera del Neuquén, dos sobrados motivos para dedicarle una nota a semejante belleza que guarda la historia de la Patagonia.

Araucarias en la ruta a Aluminé

Camino a Aluminé

La primera parada sería el pueblo de Aluminé, ubicado a la vera del famoso río homónimo, que se caracteriza por ser uno de los mejores escenarios para la práctica del rafting. Como no nos habíamos cansado de la naturaleza en Laguna Blanca, fuimos a la búsqueda de más y dimos con un camping libre pegado al río, justo frente a la Gruta de Ceferino (a 12 km del pueblo). Para entrar con casilla rodante tiene un acceso complicado, así que luchamos un buen rato hasta encontrar el lugar ideal y pasar allí el fin de semana largo de carnaval.

Camping en el río AluminéEl río Aluminé fue provisión de agua permanente, además de una excelente pileta natural. Como demuestra la foto, sólo había que estar atentos a no dejarse llevar (tanto) por la caudalosa corriente. Mientras tanto, nuestras tardes se repartían entre mates y la producción de A Diario Viajo.

Camping en el río AluminéRío Aluminé

Los costos de jugar al escalador...

Los costos de jugar al escalador…

Allí tuvimos dos casuales y gratos encuentros. Primero fue con una pareja que viajaba con su hija y una amiga, y si bien sólo compartimos una charla, fue suficiente para que nos hicieran el mejor regalo en mucho tiempo: se aparecieron con pan casero, tortafritas y ¡unos dos kilos de cordero para cocinar! Se nos piantó un lagrimón al hacernos acordar que llevábamos dos meses sin comer carne roja. Automáticamente cambiamos el menú de un respetable plato de ravioles, por un sabroso estofado (muchos hubiesen preferido hacerlo a la parrilla, pero la opción elegida nos resultó más práctica y rendidora).

Noche con sorpresa y deseo

Noche con sorpresa y deseo

El otro encuentro, que duró dos días, fue con Daniel y su hija, Yanella. Él es profesor de historia, por lo que aprovechamos para conocer un poco más sobre la realidad de los docentes en la provincia y para revisar algunas cuestiones históricas argentinas. Fueron interesantes charlas, con mate de por medio, que se sellaron de la mejor manera, vendiendo nuestro primer diario de viaje. No sólo nos vino bien el dinero, sino también ver la cara de alegría de Yanella que se mostró muy ansiosa para empezar a darle contenido a su nuevo diario. Qué bueno sería saber que quienes reciban nuestros diarios los disfruten de esa manera.

Río Aluminé

Ojo, no te dejes llevar tanto…

Pasó el carnaval, llegó el cumpleaños número 30 de Sol, cuyo árbol favorito –recordemos- es la araucaria y había que encontrar un lugar ideal para festejarlo. La solución quedaba a unos 60 km de allí: Villa Pehuenia. Lamentablemente, al llegar nos encontramos con tan sólo tres campings, sin posibilidad de acampe libre y con los mismos siderales precios… por una noche, desembolsamos $300. Probablemente, para un presupuesto vacacionero en esa zona se justifique, pero nosotros, que estamos con otra idea, nos tuvimos que conformar sólo con una tarde en el pueblo de las araucarias.

Llegamos al camping lo más temprano posible, dejamos todo y preparamos el almuerzo para correr hacia una de las mejores playas. Nos decidimos por la Península de los Coihues, que es un brazo que se mete en el lago Aluminé y ofrece diversas costas para disfrutar del sol y del agua.

Lago AluminéOptamos por una playa que está antes de la punta de la península, donde hay un pequeño islote de piedra. Y, como si fuera poco, la temperatura del agua era sorpresivamente templada, por lo que costó poco tirarse a nadar hasta el islote, e incluso rodearlo. Si bien no nos gusta hacer visitas a las corridas como ésta, conocimos una villa de montaña sumamente recomendable para disfrutar de lagos patagónicos y para coronar un feliz cumpleaños, además de nuestros 9 meses en ruta.

Lago AluminéLa canción cuenta que “todo tiene un final, todo termina”, pero no siempre es así. Llegó el momento de salir nuevamente a la ruta camino al norte y ésta nos guardaría otra sorpresa. Cuando ya creíamos que las araucarias habían quedado atrás, la arenosa RP 23 mostró un costado increíble, con laderas cubiertas de pehuenes y el surco del río marcando un cañadón de vida que nos acompañó hasta cruzarnos nuevamente con el pavimento. Tenemos que reconocer que optamos por esa ruta con muchas dudas, especialmente por las condiciones del ripio. Si bien es cierto que algunos tramos están muy complicados, no sólo nos ahorra un trayecto importante, sino que los paisajes que nos recibieron valieron la pena y justificaron desacelerar lo suficiente como para deleitarse kilómetro a kilómetro. Por todo esto, si andan por estas latitudes, recomendamos a todos recorrer el tramo de 40 km de la RP 23 que une Villa Pehuenia con el cruce internacional Pino Hachado.

Araucarias en la RP 23Araucarias en la RP 23Ahora sí podemos decir hasta la próxima aventura y nos volveremos a encontrar por el norte neuquino.

 

¡Abrazos viajeros!

3 Replies to “Las araucarias pisan fuerte en Aluminé y Villa Pehuenia”

  1. Que lindo todo!! las fotos increíbles y tu relato hace muy placentera la lectura. Me alegro por Sol por haber estado tan rodeada de amor, de araucarias y de un paisaje espectacular en su cumple!! Besoss y abrazoss a los dos, los quiero!!

  2. Hola mis queridos!!!figúrense que extraordinario y singular es Villa Pehuenia que en más de un texto escolar forma parte de los anexos de Ciencias Sociales y Naturales. Es un placer seguir viajando con ustedes,a Cata ya la puse frente a la compu para que conozca a sus tíos viajeros. Besos desde Babilón, Martin

    • Es único y cualquier libro que mencione esa villa de montaña se queda corto. Así que no tendrás otra opción que viajar hasta allá con Cata y Belén para disfrutar de las araucarias. Abrazos viajeros!

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