Como una gran familia de Cipolletti

“Dicen que viajando se fortalece el corazón. Pues andar nuevos caminos, te hace olvidar el anterior”. Versos ampliamente conocidos por todos. Así fue como nosotros llegamos a Cipolletti, al cruzarnos de casualidad, en un lugar más que ocasional, con Tico y Maju. No nos pudieron arreglar la camioneta, pero nos hicieron una invitación ampliamente superadora: visitarlos por sus pagos. Claramente no olvidamos el camino ya andado, pero sí nos dejamos llevar por el viento (y algunas necesidades) hacia este destino no previsto originalmente.

Sabíamos poco de Cipolletti y todo lo que fuimos escuchando, se cumplió: ciudad de las peras (aunque no es la época) y las manzanas; lugar donde hace mucho frío por estos días (y te morís de calor en verano); es una gran ciudad, que vive un poco al ritmo de su vecina Neuquén. Lo único particular fue que nos recibieron algunos cortes de ruta de chacareros fruticultores, debido a que el precio que cobran por las frutas que cosechan es ínfimo al lado del precio de venta al público, sumado a la necesidad de fondos pedidos al Estado para financiar pérdidas en las cosechas. Más allá de estar de acuerdo o no, de entender o no el conflicto de fondo (ese fin de semana se votaba en Río Negro y luego de la reelección del “Alberto” Weretilneck, se levantaron los cortes), nos limitó algunos días al no poder salir de esa ciudad.

Cipolletti helada

Una pequeña estalactita en el techo de Babelita es prueba del frío por las mañanas.

Como venimos contando, nosotros intentamos evitar las grandes ciudades. Entonces, se preguntarán por qué Cipolletti. En principio, porque la invitación no era en el centro, sino en su chacra a medio camino entre la ciudad y Fernández Oro. Por otro lado, teníamos un problema que resolver en la camioneta y los pueblos chicos no brindan tantas facilidades: se nos había roto el radiador de la calefacción. Arreglarlo ahí nos salía demasiado, aun con el riesgo de que una mano distraída “tocara” algo del tablero y se empeore la situación, por lo que decidimos anular la calefacción (sí, así como lo leen, aun yendo al sur, y ¡esperamos no habernos equivocado!).

Otro tema a resolver era el colchón. Nos embaucaron con una colchoneta de medio pelo y fuimos a buscar su reemplazo. No conseguimos uno de resortes y espuma de alta densidad, pero humildemente esperamos que rinda varios meses.

Y el último tema a solucionar, el más inesperado, fue la cañería de agua. Ya desde Buenos Aires no había salido en óptimas condiciones, así que el mismo mecánico que nos dio una mano con la camioneta (Pedro), hizo las veces de plomero y reemplazamos toda la instalación por mangueras de PVC.

Bueno, ahora les vamos a hablar un poco de las imágenes con las que nos quedamos atrapados. Primero, aparece la privilegiada vista que tienen Tico y Maju desde su cocina hacia el fondo de su casa. Y luego, está el camino interno que conecta la entrada de la chacra con el resto de las familias que también viven en ese campo. La arboleda rojiza parece no tener fin y uno se queda embelezado aun en épocas en las que no florecen los árboles.

Cipolletti atardecer

Cipolletti atardecerCipolletti caminosY de ahí es donde viene el título. Todos nuestros problemas los pudimos solucionar (o al menos, por ahora), así que el objetivo central se cumplió. En ese interín, conocimos a un grupo de personas increíbles, no sólo por como son de hospitalarios y solidarios, sino también por el vínculo que los une. Ya mencionamos a Maju y Tico que se pasaron con la invitación y al habernos bancado casi dos semanas. También está Pedro, el mecánico (y Dr. en cosas), un tipo humilde y muy sociable. Nuestros vecinos inmediatos fueron Nana, Gustavo y el enano Calen, su hijo de casi dos años. Ellos están encargados de la guardería de perros que funciona allí mismo. Y por último, el tiro al aire de Pato, sencillo, solidario, generoso y por de más divertido. Para quienes leen, podría ser un grupo de personas más que conviven en el mismo barrio de las afueras de Cipolletti, pero la dinámica que se vive a diario, la energía que uno ve allí, las juntadas y los cruces, la confianza y el compartir que los une, fueron los mejores recuerdos que nos llevamos de este destino.

Por eso, aprovechamos este pequeño espacio para agradecerles por habernos hospedado y por dejarnos ser parte, por algunos días, de su gran familia.

Cipolletti juntos

Un día nos dedicamos a pasear y fuimos a la costanera, donde confluyen los ríos Limay y Neuquén para formar el Negro.

Ahora sí, es momento de seguir nuestro camino. Así como empezamos, el destino que nos espera también es fruto de lo inesperado y de la recomendación de Maju. Pomona, allá vamos…

 

¡Abrazos viajeros!

7 Replies to “Como una gran familia de Cipolletti”

  1. Hola viajeros en el relato me encontre conociendo un poco todas hermosas personas que se encuentran en ese lugar y como a modo de agradecimiento mi cariño a ellos por haberlos tenenido bajo su cobijo estos dias , por supuesto sigo viajando y maravillosandome con el paisaje, los quiero y se los ve muy bien y disfruntando muchos besotes y hasta proxima viajeros!!!!!!1

  2. Hola!! Que buena experiencia a pesar de los trompicones mecánicos!! Lo mas lindo, me parece, es rescatar el sentido de familia, de vínculos entre ellos, la solidaridad y toda la espontaneidad que aparece en el relato. Un lujo!!!Algo mas raro en la ciudad y a veces inexistente en nuestras familias, para aprender!! Se puede!!! Me alegro mucho y se los ve felicessssss!!! Los quierooooooooooo!!!!

  3. Lindo comentario de una parte muy importante de nuestro INTERIOR.- En muchas de estas ciudades y especialmente en los pueblos solemos tener GENTE muy solidaria , y hermosa para conocer y llevarse muy lindos recuerdos.- Los que disfrutan de esos momentos son , los que reconocen enormemente la ayuda recibida.-
    FELICITACIONES , a seguir rodanteando

    • Es verdad Néstor. Teníamos nuestras dudas al respecto, pero seguimos camino y van multiplicándose los gestos de solidaridad y receptividad. La Patagonia nos sigue regalando sorpresas. Abrazos viajeros!

  4. Hola chicos, que lindo relato !!!!!, les cuento estuvimos un poco ausentes, por que hicimos un viaje al litoral, (buscando un poco el color ) ja contrario a Ustedes !!!! estuvimos en la prov, de entre rios, corrientes, esteros de ibera , santa fe , la pampa, re lindo viaje. Siempre pensamos en Ustedes, fundamentalmente, preocupados por el frio !!!!!
    me encanto que encontraran a otro ” Pato ” y su señora en Las Grutas, seguro seguiran encontrando gente copada por el camino !!!!! Nos mantenemos en contacto , saben que cualquier cosa no tienen mas que llamar por tel, a seguir disfrutando Besos maju, tico, Lupi y resto de flia perruna

    • Muchas gracias Maju! Para su tranquilidad, y para nuestra grata sorpresa, venimos sobrellevando muy bien el tema “frío”. Si bien costó al principio, ya nos estamos amigando con el viento patagónico. Estamos en Los Altares y luego continuaremos por la ruta hacia el sur. Abrazos viajeros a la flia Cipollettina…

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