La Cuesta de Huaco y La Ciénaga

¿Qué pasa cuando una cuesta rutera, además de un espectacular paisaje, se convierte en reserva natural? Al norte de San Juan, un poco después del límite con La Rioja y antes de llegar al pueblo de Huaco, la Ruta 40 se abre en dos: hacia el sur ésta continúa hasta Huaco y hacia el oeste comienza la Cuesta de Huaco por la RP 491. Esta segunda opción, que se convierte en uno de los trayectos más bellos de la provincia, es la forma más corta para llegar a San José de Jáchal, cuya distancia es de 38 km (de la otra manera son 50 km). Como ese era nuestro destino y a lo largo de la cuesta parecía haber algunos campings, giramos por la RP 491 y subimos hasta los 1100 msnm.

La Cuesta de Huaco y la Reserva La CiénagaNo obstante, nos habían advertido que el camino se pone muy angosto y las curvas son bien cerradas, por lo que nos recomendaron subir muy tranquilos y con precaución. Dicho y hecho, por momentos queda un solo carril por donde pasar, producto de algunos desprendimientos. Fue una suerte que nadie viniera de frente mientras subíamos. Cuando el ascenso casi finaliza, un espectacular mirador corona tanto esfuerzo y permite ver cómo el río Huaco corre entre cadenas montañosas y se pierde hacia los valles del norte.

La Cuesta de Huaco y la Reserva La CiénagaLa Cuesta de Huaco y la Reserva La CiénagaEn ese preciso lugar del mirador, un cartel nos dio la bienvenida al Área Natural Protegida La Ciénaga e invitaba a disfrutar de la naturaleza. Sabíamos que unos kilómetros más adelante podría estar el Camping Municipal Los Capayanes (en referencia al pueblo aborigen que vivió en la zona cordillerana entre San Juan y La Rioja), pero desconocíamos su estado y sus costos, por lo que parar allí –hasta ese momento- era una simple hipótesis. Luego de haber transitado por todo el Norte en busca de atractivos y agrestes campings, a diferencia de lo que sucede en Patagonia, nos frustraron las dificultades que tuvimos para lograr nuestro cometido. Salvo casos aislados en algunos parques nacionales, prácticamente no hay lugares de este estilo, por lo que un camping municipal podría ser un blef más. Por suerte, nos equivocamos…

El GPS nos marcaba que faltaban algunos metros para su acceso y, luego de pasar junto al cerro La Ventana, hacia la derecha de la ruta se observaba un camino que baja un poco hasta un amplio predio. Estacionamos luego de ingresar con la intención de ir a consultar el valor para pasar la noche y con qué servicios contaba. Quizás la hora de siesta hizo que el encargado no respondiera a nuestros aplausos, por lo que nos acercamos hasta una familia que acampaba más allá. Para nuestra sorpresa, nos contaron cómo eran las condiciones en ese lugar soñado donde la señal de celular no molesta y los días pasan tan tranquilos: “acá tenés todo, baños, electricidad, agua potable, y no tiene costo”. Automáticamente, nuestra expresión cambió con tan buena noticia y, apresurados, nos dispusimos a buscar lugar para acampar.

Camping Los Capayanes, Reserva La CiénagaAquel fue nuestro hogar por tres días y nos sirvió para descansar, disfrutar de sus noches estrelladas y pasear por los senderos de la reserva. Pero los premios, con tanto calor a nuestro alrededor, se los llevó el correntoso río Huaco, que pasa a 500 metros del camping, y ofrece algunos puntos para zambullirse en sus aguas. Nos pasamos toda una tarde jugando a sumergirnos en sus 40 cm de profundidad para dejarnos llevar por la corriente, como flotando en la superficie. Tal como aprovechamos en Hualfín (Catamarca) o en San Blas de los Sauces (La Rioja), sitios con agua no abundan en estas áridas zonas, por lo que su refrescante brisa se disfruta de cualquier manera.

La Cuesta de Huaco y la Reserva La CiénagaLa Cuesta de Huaco y la Reserva La CiénagaSaliendo desde el camping, la reserva cuenta con un sendero de 5 km que atraviesa algunos parajes, formaciones rocosas, observatorios de aves y hasta una zona de antiguos morteros. Justo en este punto, luego de haber fracasado en el intento de encontrarlos, llegamos a una parte donde el río Huaco hace una gran curva y deja un ancho piletón para volver a arrojarse y refrescarse tras la mitad de la caminata recorrida.

La Cuesta de Huaco y la Reserva La CiénagaLa Cuesta de Huaco y la Reserva La CiénagaLos días pasaron tan rápido así como los disfrutamos tan intensamente. Descansamos, disfrutamos al mirar las estrellas, jugamos bajo las aguas del Huaco y respiramos la frescura de los eucaliptos. Después de casi un año, estábamos de vuelta en San Juan y nos esperaban en Rodeo. Retomamos la RP 491, pasamos junto al camping Los Cauquenes (que está bien debajo de la cuesta, por lo que nos hubiera resultado muy difícil bajar y subir con la casa) casi frente al dique homónimo y seguimos camino a San José de Jáchal, una parada previa a nuestro siguiente destino.

 

Será hasta la próxima… ¡Abrazos viajeros!



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