Dulce hogar

Hemos elegido un nuevo modo de vida, del cual conocemos muy poco. Por todo ello, arrancamos esta aventura con más preguntas que respuestas y será la misma ruta la que nos vaya mostrando los caminos que podamos elegir. Mientras tanto, estamos felices por poder mostrarles cuál es nuestro hogar durante los meses de viaje:

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Vitarita

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Técnicamente es una Grand Vitara, Chevrolet, modelo 2002 y, para los fanáticos, con motor TDI (sí, el Mazda). Nos tomó más de 2 meses encontrarla y llegamos a ver 15 camionetas antes de dar con ella. La elegimos por algunas razones muy puntuales:

  1. Es 4×4: para arrastrar una casa rodante marcará la diferencia en subidas y zonas de ripio.
  2. Cuenta con chasis (no con compacto): es una estructura que garantiza mayor estabilidad, dureza y resistencia entre ambos ejes, especialmente al tirar un tráiler.
  3. “Lo japonés es un fierro”: eso nos decían cuando preguntábamos por marcas como Suzuki (sé que dijimos “Chevrolet”, pero en ese año, a través de General Motors, ambas marcas hicieron exactamente el mismo modelo). Aunque hay que reconocer que así también te salen los repuestos…

Como se puede ver en la foto, si bien no será nuestro hogar, nos permite arrastrar a Babelita y servirá de almacén para la vida diaria, ya sea guardando ropa, elementos de limpieza, comida y otras cosas.

 

Babelita

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Ella es nuestra casita, nuestro nuevo hogar. Como podrán ver en otro de los posteos (AQUI), antes vivíamos en un departamento muy lindo y cómodo en Almagro, con dos ambientes y sus casi 60 m2. Cambiamos todo eso por casi 8 m2 y ¡un patio infinito! Además, no le regalamos a nadie más nuestra plata por un alquiler, ¡ahora somos DUEÑOS! Jaja.

¿Por qué Babelita? Bueno, es importante darle nombre a aquello que uno quiere y que a su vez representa tanto. Como podrán leer en ¿POR QUE? ¿PARA QUE?, una parte del proyecto apunta a que Babelita sea una biblioteca rodante. Entonces, recordamos el cuento de Borges, “La biblioteca de Babel”, y nos quedamos con la idea de tender puentes literarios entre culturas distintas, invitando a todas las personas a ser partícipes activos de la cultura escrita, no sólo leyendo, sino también escribiendo y narrando.

Camping Puerto Cañero, PN Los AlercesLes compartimos un fragmento que alude a esta ilimitada posibilidad de crear y reinterpretar sentidos a la cual queremos abocarnos:

Acabo de escribir infinita. No he interpolado ese adjetivo por una costumbre retórica; digo que no es ilógico pensar que el mundo es infinito. Quienes lo juzgan limitado, postulan que en lugares remotos los corredores y escaleras y hexágonos pueden inconcebiblemente cesar, lo cual es absurdo. Quienes la imaginan sin límites, olvidan que los tiene el número posible de libros. Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza. (Fragmento de “La biblioteca de Babel”, J.L. Borges).

Taller-cartel1En fin, lo anterior explica un poco el por qué del nombre. A su vez, está bueno que conozcan también la distribución de nuestra nueva casa. Posee 3,70 metros de largo, más la lanza, y fue fabricada por Rodantes Mara (Leandro y Vicente Preziosi). Se las pedimos bien resistente, para aguantar bien al ripio y otras superficies, además de que no sería casilla de vacaciones, sino ¡un hogar!

Cuenta con un dormitorio, cuya ventana da al frente donde está la lanza. Preferimos dejarlo fijo, ya que somos dos y el comedor está a la mitad de la casa. Ese comedor cuenta con dos asientos, suficientes para nosotros, y una gran ventana pareciera decirnos que el mundo afuera forma parte de Babelita. Frente al comedor, hay un sillón que hace las veces de baulera, pero también para poder relajarnos cuando nos aburrimos de la mesa. Más hacia el fondo, junto a la puerta de entrada, está la cocina con el horno y la heladera, ambas a gas. Y a su derecha, está el baño, que cuenta con lo mínimo indispensable para nuestra total autonomía: una ducha con calefón a gas, un lavatorio y un inodoro químico.

¿Cuánto esfuerzo?

Acá no nos interesa contar cuánto dinero desembolsamos o tuvimos que ahorrar para cubrir los gastos de Vitarita y Babelita (el diminutivo es más afectuoso que peyorativo), sino más bien mostrarles en cantidad de kilómetros recorridos todo el tiempo invertido para hacer realidad el sueño de la casa propia. Entre las distancias recorridas para ver las 15 camionetas, los viajes a Rodantes Mara (en Longchamps) y a la búsqueda de todos los mimos para Babelita, y otras cuestiones que fueron surgiendo, recorrimos más de 1.000 km para llegar a donde hoy estamos y llevamos casi un año entero de dedicación full a que todo tenga la forma que buscábamos. Nadie dijo que sería fácil, pero el resultado se quiere aun más.

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6 Replies to “Dulce hogar”

  1. Excelente chicos! Todo el éxito para esta hermosa etapa que emprenderán. Vayan manteniendo al tanto y avisen cuando anden por Bariloche!

  2. Creo que Babelita no podría tener mejor nombre! Que disfruten de cada aventura, desde acá disfrutaremos leerlos y acompañarlos (por qué no alguna vez cara a cara) a cada lugar al que vayan.

    Felicitaciones por todo el esfuerzo! :)

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