Un viaje hacia los Esteros del Iberá

Es difícil imaginarse la inmensa cantidad de espacios silvestres que guarda Argentina, en toda su extensión territorial. Llevamos casi un año y medio de viaje por sus rutas y aun seguimos descubriendo rinconcitos naturales fantásticos, impensados, que por suerte están al resguardo. En este caso, decidimos incursionar en la aventura que nos llevó hasta la Reserva Provincial de los Esteros del Iberá y elegimos, como puerta de entrada, al pueblo de Colonia Carlos Pellegrini. Ese es el motivo de esta nota, contarles todo lo que hay que saber sobre este viaje a uno de los mayores humedales del mundo.

Empecemos por mencionar que esta ecorregión conforma una extensa y compleja red de lagunas, ríos, arroyos, bañados, cañadas y embalsados, cubriendo alrededor de 13.000 km2, es decir, el área protegida más grande de Argentina. Se le llama humedal o bañados porque tiende a inundarse y buena parte de su superficie está “cubierta” por embalsados (porciones de tierra que emergen, simulando tierra firme, sobre la que crecen árboles y arbustos) y camalotes (pequeñas islas flotantes). De esta manera, dicha red funciona como contenedora de todo el caudal de agua que recorre por la zona y allí convergen el 35% de las aves que habitan en el país, 85 especies de mamíferos, 125 de peces, 35 de reptiles y 45 de anfibios. Estamos frente a uno de los ecosistemas más fructíferos del continente, razón que justifica la importancia de su protección desde 1983. La reserva cuenta con distintos puntos de acceso, como Ituzaingo, Galarza, San Miguel o Chavarría, entre los que se destaca Colonia Carlos Pellegrini.

Entrada a la Reserva Esteros del IberáSabíamos que la mejor manera de llegar hasta este poblado era desde Mercedes, ciudad que fue nuestro segundo destino correntino. Se trata de un lugar cuyo foco está puesto en las expresiones culturales de la zona, como los carnavales y el santuario al Gauchito Gil (ambas festividades se realizan en verano). Y nosotros queríamos descubrir el verde corazón de Corrientes, por lo que apostamos por recorrer 120 km hasta Pellegrini. Es importante tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Sólo 40 km están pavimentados y el resto es un ripio que deja mucho que desear.
  • Si llovió el día anterior o se acumulan varios días de lluvia, no es para nada recomendable recorrer el camino.
  • El viaje dura alrededor de 2:30 hs, transitando algunos tramos a 40 km/h.
  • Ya no hay colectivos que lleguen hasta allá, sino combis, cuyo valor es de $250 por tramo (precio de julio/2016).

Por estas razones, la casa rodante quedó guardada en Mercedes y nos fuimos con la camioneta a pasar el día. Salimos bien temprano, con la intención de aprovechar el escaso tiempo al máximo y de conversar con la municipalidad la posibilidad de trabajar allí. Para sorpresa nuestra, lo segundo resultó tan exitoso que nos quedamos a pasar la noche para brindar talleres por dos días, y el tiempo nos resultó suficiente para lo que fuimos a buscar.

Revisando el mapa veíamos que el pueblo estaba al otro lado de la laguna Iberá (en guaraní, “agua brillante”) y no entendíamos bien cómo llegaríamos hasta allí. Nos quedamos asombrados al cruzar a través de un pedraplén de más de un kilómetro, formando un puente por el que pasan debajo las lanchas que recorren la laguna. Este puente se puso en funcionamiento recién en 1972, momento hasta el cual se cruzaba en una balsa sobre tambores tirada por bueyes.

Esteros del IberáEsteros del IberáAntes de este puente, uno llega al centro de visitantes donde están los guardafaunas de la reserva. Allí nos recibieron para explicarnos sobre los senderos en los alrededores del edificio y para los paseos en lancha o a caballo nos invitaron a acercarnos a Informes, en el pueblo.

Puente hacia los Esteros del Iberá en Caros Pellegrini.

Esteros del IberáColonia Carlos Pellegrini, en Esteros del IberáColonia Pellegrini es un pueblo que no llama tanto la atención por lo pequeño de su tamaño, sino más bien por las calles de arena, que además parecieran estar casi al nivel del agua, por lo que cualquiera puede hacer un pozo y encontrar un charco. Y como si se tratara de una península que se mete hacia la laguna, son pocas las cuadras a recorrer para disfrutar de los miradores que ofrecen distintas perspectivas de los Esteros del Iberá. En nuestro caso, usamos uno de ellos como restaurant natural en altura, aprovechando una brisa que amenizaba la calurosa tarde correntina.

Miradores de los Esteros del IberáMiradores de los Esteros del IberáSi bien no existen playas para disfrutar más de cerca la laguna (no sólo por tratase de una zona inundable, sino también por la cantidad de animales que se esconden debajo de sus aguas oscuras), el camping municipal es el escenario ideal para almorzar o pasar la tarde. Es verdad que cobran hasta por almorzar allí ($20 por persona), pero no se trata de costos tan elevados y, además, es desde su muelle de donde parte una de las lanchas hacia la laguna. Existe otra opción para acampar, el camping Cmaba Cua, pero no nos acercamos para conocerlo.

Camping en Carlos Pellegrini, Esteros del IberáCamping en Carlos Pellegrini, Esteros del IberáSupongamos que no disponen de muchos recursos como para contratar una excursión o algún paseo, la mejor manera de recorrer los Esteros del Iberá es a través de los senderos que se encuentran antes de cruzar el puente. El primer sendero es el de los monos carayá o aulladores, que atraviesa una frondosa selva, con la única expectativa de que estos simpáticos monos se acerquen para poder tomarles una foto. Según cuentan, allí vive una familia, pero nosotros no tuvimos la suerte de estar presentes cuando salen a pasear.

Sendero carayá, Esteros del IberáLuego se abren dos senderos, que podrían combinarse y unir así el sendero del Cerrito y de los Montes. Para este recorrido, es necesario consultar por el estado del suelo, ya que al ser colindantes con la laguna suele inundarse. Esto vale la pena sólo si se llega al final del sendero, donde se encuentra el observatorio, es decir, una casita de madera que se eleva sobre la orilla y permite ver hacia adentro de la laguna y en los alrededores de los esteros. La caminata dura alrededor de 20 minutos, pero allí nos quedamos casi una hora disfrutando de los sociables carpinchos (el mayor roedor del mundo), de los tiesos yacarés, de las pintorescas garzas blancas y de otras atractivas aves, o de los dos mamíferos más importantes de la zona y monumentos naturales de la provincia: el ciervo de los pantanos y el venado de las pampas.

Esteros del IberáEsteros del Iberáesteros-tapa-1Y el último de los senderos (aunque el orden se lo pueden dar ustedes) es el que recorre una joven pasarela de madera que se mete un poco en la laguna, llegando casi a tocar los yacarés o ser visitados por curiosas aves. Con esto queremos decir que hay una manera económica de conocer a fondo este espectacular escenario natural al aire libre.

Pasarela de los Esteros del IberáPasarela de los Esteros del IberáAhora bien, nosotros éramos conscientes de que el modo de completar un recorrido por los Esteros del Iberá era terminar pagando por el paseo en lancha que nos llevó hacia la laguna y sus canales. Existen dos recorridos: hacia el arroyo Corrientes o hacia el río Miriñay. El segundo es un poco más extenso y costoso, pero de todo eso nos enteramos cuando estábamos embarcados y nosotros íbamos rumbo al arroyo Corrientes, luego de haber pagado $250 por persona. Internamente nos preguntábamos si habíamos hecho bien, si tanto movimiento sería en vano y si lograríamos satisfacer nuestras ansias de naturaleza.

Lancha de los Esteros del IberáPor suerte, esa disyuntiva se esfumó rápidamente y comprobamos que este paseo superó todas nuestras expectativas. Mario, nuestro guía, ayudó a entender muchos de los aspectos históricos, sociales y naturales de los esteros, explicándonos en detalle todo lo que preguntábamos. Con una lancha a motor, llegamos hasta la zona donde los camalotes y el agua cubierta de vegetación obligan a cambiar por un remo que nos permitiera atravesar los canales de los esteros.

Esteros del IberáEsteros del Iberá

Mientras el sol comenzaba a caer y se escabullía entre un cielo empedrado de pequeñas nubes, nosotros no dejábamos de asombrarnos por el agua oscura y las plantas flotantes que debajo nuestro ocultaban un mundo inimaginable, que emergía cada tanto para dejarnos sorprender.

Yacarés en los Esteros del Iberá

Esteros del IberáEsteros del IberáAsí fue que una tierna imagen nos hizo reír, al ver cómo un carpincho hacía las veces de colectivo entre los esteros, llevando sobre su lomo a una cómoda garza blanca.

Carpincho en los Esteros del Iberá

Y la naturaleza también nos mostró su faceta más cruda, aquella que podría parecernos violenta, pero que es parte de la misma vida silvestre que sucede aun cuando nuestra cámara no está allí para retratarlo. Como fue quedarnos por demás atentos al ver que un yacaré se comía, casi de un bocado, a un chajá (un ave de gran tamaño, similar al de un pavo real) y dejaba por fuera sus extensas patas anaranjadas, mientras huía de otros yacarés que pretendían compartir la presa.

Yacarés en los Esteros del Iberá

Esas son tan sólo dos de las innumerables escenas con las que nos topamos en un paseo que duró alrededor de dos horas. Y eso no fue lo único que retratamos, sino que también logramos un variado safari fotográfico de la enorme cantidad de animales que en el aire, en el agua y en tierra firme salen a vivir su vida cotidiana. Por eso, nos despedimos con esta serie de fotos, de las que más nos gustan a nosotros, en las que la vida se multiplica en cada rincón y de la que todos podemos ser parte disfrutándola manteniendo distancia y dejándola ser. Esperamos que este viaje hacia los Esteros del Iberá, corazón de Corrientes, haya sido una puerta para invitarlos a vivir la naturaleza que guarda nuestro extenso país.

¡Abrazos viajeros!

Venado de las pampas, Esteros del Iberá

Garza juvenil, Esteros del Iberá

Carpinchos, Esteros del Iberá

Aves, Esteros del Iberá

Mulita, Esteros del Iberá

Yacaré, Esteros del Iberá

Aves, Esteros del Iberá

Biguás, Esteros del Iberá

Tortuga, Esteros del Iberá

Aves, Esteros del Iberá

Aves, Esteros del Iberá

Ciervo de los pantanos, Esteros del Iberá

Martín Pescador, Esteros del Iberá

Cardenal, Esteros del Iberá

Chajá, Esteros del Iberá

Aves, Esteros del Iberá




6 Replies to “Un viaje hacia los Esteros del Iberá”

  1. Que bellas fotos!! Y que lugar tan particular, calmo y silencioso parece. Cuantos animales y aves raras. Impecable el relato y las fotos son lo mas FELICITACIONES!!!

  2. Hermoso viaje inmejorables imagenes este pais es el semillero de lugares maravillosos!!!GRACIAS POR LLEVARNOS Y HACERNOS VER UN PAIS DIFERENTE DE LO DE OTRA FORMA NO VERIAMOS!!!!a seguir viajando y descubriendo horizontes nuevos y maravillososss!!!

    • Muchas gracias por sus palabras Oscar/Mabel!! Tratamos de aportar nuestro granito de arena para que sigamos disfrutando de lo ancho y largo del país, especialmente de sus reservas naturales. Abrazos viajeros!

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