Los de azul en Sierras Bayas

Uno de los objetivos de este proyecto de viaje tiene que ver con la posibilidad de conocer no sólo los lugares turísticos, sino también aquellos que no son promocionados. A su vez, y de la mano de esto, poder relacionarnos con quienes viven en esos lugares, generar algún vínculo y poder hacer alguna de las actividades que estamos llevando con nosotros. Por todo aquello, y obviamente también por un tema de presupuesto, concluimos que la opción del camping nos encierra y nos limita. Entonces, después de Tandil, apuntaríamos a ubicarnos en calles tranquilas, tratando de molestar lo menos posible y vivir temporalmente junto a una vereda. Con esa meta, llegamos a Sierras Bayas.

Después de dar algunas vueltas en el pueblo, buscamos una calle tranquila, le explicamos el por qué de nuestra presencia a la dueña de la casa y le pedimos su visto bueno para quedarnos unos días allí, a lo que nos respondió satisfactoriamente. Recién ahí, desensillamos (todo un proceso para una casa rodante: desengancharse de la camioneta, bajar las patas para estabilizarla y retirar el gancho de Vitarita, es decir, alrededor de 15 o 20 minutos).

Luego de conseguir un poco de fiambre, nos sentamos a almorzar, hasta que algo pasó. Por la ventana, se vio frenar una camioneta de la Policía Bonaerense y bajaron dos uniformados. Dieron vuelta a la camioneta y golpearon la puerta de la casa. Me preguntaron (Juan) si era el dueño del vehículo y si podía bajar. Me pidieron los documentos (cédula verde, registro de conducir y DNI de los dos), explicándome que no podíamos estar allí. Mientras su compañero chequeaba por teléfono que estábamos “limpios”, me sorprendió con otra pregunta: “y… ¿por qué eligieron parar justo acá?”. Entendí que todo esto no era un problema legal. Con total franqueza, le expliqué por qué viajábamos y que habíamos buscado una calle tranquila, con poco movimiento, parando  allí, previo permiso de la dueña. Creo que esperaba algo más de mi respuesta. Y ya que estábamos de preguntas, le consulté: “de chusma, ¿por qué no podemos parar acá?”. Tenía la esperanza de enterarme de algún inciso legal que no nos permitiera estar ahí (incluso, si uno veía en las calles de los alrededores, camiones y acoplados copaban las veredas del barrio), pero su respuesta me decepcionó: “y, esto es un pueblo y la gente…”. Listo, todo aclarado. Esto nos daba la pauta de que sería difícil entablar el vínculo que buscábamos, especialmente en pueblos pequeños.

Sierras Bayas policia

Días más tarde, averiguando con colegas rodanteros, existe un inciso en la ley de tránsito en el que se indica que no tenemos permitido detenernos, siempre que haya otro espacio señalizado para tal fin. En teoría, no podrían echarnos de un pueblo así nomás, no sin antes que nos propongan una alternativa

Al rato de aquella respuesta, su compañero le confirmó “todo negativo” y me devolvió los documentos. Como algo tenían que cuestionar desde lo legal, me reclamaron la oblea 2015 de la VTV (Verificación Técnica Vehicular), a lo que le respondí que la camioneta está radicada en Capital Federal y aun no es obligatoria hacer la revisión (como dato adicional: la camioneta fue íntegramente revisada y puesta a punto por Walter, mecánico amigo de Walcar, y cuenta con todas las condiciones para aprobar la VTV, en caso de ser necesario). Insistió con que estábamos en la provincia e insinuó amenazarme: “porque te podríamos secuestrar la camioneta por no tenerla”. Entendí que sería una batalla perdida, tanto lo de parar en la vereda como lo de la VTV, sumado a que no queríamos seguir nuestro viaje peleados con “la ley”. Opté por despedirme y agradecerles la invitación que nos hicieron para acercarnos a un balneario cerca de ahí, en Colonia San Miguel, donde sí podríamos quedarnos.

Sierras bayas balneario

Balneario de Colonia San Miguel

Luego de esta incómoda bienvenida, decidimos hacerles caso y nos dirigimos al balneario, con la desconfianza por la imposibilidad de entablar un vínculo con los lugareños y por un incremento en el presupuesto. Por suerte, sucedió todo lo contrario, pero eso les contaremos en la próxima entrada.

 

¡Abrazos viajeros!

PD: Decidimos publicar esta entrada no con el fin de “botonear” un método inquisitivo poco amistoso de la Policía Bonaerense, sino más bien para dar cuenta de una experiencia rodantera que puede sucederle a cualquiera y para la que ya vamos preparados desde otro lugar (igual, esperamos que no se repita). Por supuesto, Sierras Bayas tiene atractivos que ofrecer y se los contaremos luego (desde Colonia San Miguel, obviamente).

8 Replies to “Los de azul en Sierras Bayas”

  1. Che al final donde está la hospitalidad de la gente de pueblo?… bueno chico a no desanimarse, seguramente habrá vecinos hospitalarios que los dejaran disfrutar de las callecitas de los pueblos de nuestra hermosa Argentina. Besos de Los 3 y Leyka que te extraña amiga ajajaja.

  2. Hola queridaaaaaaaa amigaaaaaaaaa . yuta yuta compadre!!!.Ya los extraño. Mas fotos y menos charla sabes?

  3. Q lindo saber de ustedes, lastima la mala experiencia en este pueblo, sigan probando en otros lugares talvez no sean tan estrictos. Saquen fotos. Besossss

  4. bueno por ahi si pinta seria bueno preguntar en algun lado a ver que se hace con lo de la VTV MIL BESOSSSSS Y ADELANTE SIN PERDER EL RUMBO

  5. Bueno caminando se aprende y se van gastando los zapatos pero sumando experiencias y mas sabiduría. A lo mejor ir directo a la Municipalidad y preguntar por la posibilidad de llevar adelante su propuesta.. También a medida que se alejen de Bs As, y las necesidades de los lugareños sean mayores quizás sea mas fácil. Que no decaiga lo bueno es que estas “limpio” JAJAJAJAAJ!! Los quiero mucho, cuidense!!!! Besosssssssssss

    • Hola! Si, por suerte sabemos que estamos limpios. La opción de la municipalidad es buena, pero depende del lugar, ya que por lo general está en la cabecera del partido y tratamos de evitar ciudades grandes. Abrazos viajeros!

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