Casa de Piedra: ni chicha ni limonada

¿Han escuchado hablar del pueblo más joven de la Argentina? A escasos kilómetros del centro geográfico del país, a fines de 2006, se fundó la Villa Turística Casa de Piedra, justo en el límite con la provincia de Río Negro y a orillas del embalse homónimo. Antes de llegar hasta allí, escuchamos distintas versiones y todas concordaron en que se trató de un proyecto del gobierno pampeano que, aprovechando el embalse, instalara un centro turístico en el primer lago de la Patagonia (teniendo en cuenta la aridez de la provincia y la disputa con Mendoza por el río Atuel). También nos comentaron que allí no hay casi actividades económicas privadas, sino que su población estable (120 habitantes) está empleada, principalmente, en el estado provincial o municipal.

casa de piedra camping

Al llegar, nos encontramos con el camping municipal, un predio de casi cinco cuadras de largo por dos de ancho, con decenas de parrillas, bancos con mesas, tomas de electricidad, juegos para chicos, baños con duchas en los extremos del camping y algunas piletas para lavar. Todo totalmente gratuito. Si uno compara estas instalaciones con el resto del país, claramente es una opción inigualable. Además, como nos viene pasando en otros destinos visitados, estábamos los dos solos en todo el camping.

casa de piedra camping

Casa de piedra almuerzo

Sin embargo, todo contrato tiene su letra chica y éste estaba condicionado por estar fuera de temporada (dicen que en verano “se pone”). En el pueblo se puede pagar con tarjeta de débito sólo en la estación de servicio (cuando tienen la señal adecuada para hacerlo) y  no cuenta con un cajero automático (grave problema cuando no calculaste llevar tanto efectivo), no posee agua potable y el único mercado para comprar (lo que sea) es una pequeña proveeduría dentro del camping (y como todo monopolio, con precios siderales). Al tratar de pedir algún tipo de ayuda, nos dimos cuenta que ninguno de los dos tenía señal, ya que solamente la tienen los usuarios de Claro (esta vez Movistar nos jugó una mala pasada… jaja). Es decir, estábamos presos de una escasa oferta y limitados en todo sentido. Aunque lo que más nos llamó la atención no fue eso, sino el hecho de pensar cómo es que vive la gente de allí. Suponemos que viajan cada tanto a General Roca (a 100 km) y hacen compras grandes, porque de lo contrario es muy difícil convivir con esa realidad tan acotada.

Casa de piedra atardecer

Atardecer desde el dique.

Uno de los grandes atractivos de Casa de Piedra es el lago artificial. No obstante, en el último tiempo ha retrocedido tanto que tuvieron que levantar el balneario y su profundidad es tan baja que deja ver pastizales en el medio del lago. Nos acercamos hasta su costa, pero no invitaba a estar más de un rato. Por otro lado, desde una lomada en las afueras del pueblo, se puede alcanzar una vista panorámica del lugar, como se ve en la foto. No llega a aparecer allí, pero hacia la derecha, el pueblo tiene previsto seguir expandiéndose, con varias cuadras parceladas e iluminadas.

Casa de piedra pueblo

Siendo conscientes del momento en el cual pasamos por ese lugar, que no es el más propicio para disfrutar de su estadía, alcanzamos conclusiones contradictorias. Es una villa turística, pero a la vez no lo es (con 9 años de edad no posee agua potable, un cajero automático o un almacén o panadería); es un pueblo y a la vez no lo es (pareciera ser un invento caprichoso de un gobernante de turno, cuyos fondos “bancan” al pueblo, ya que no es autosustentable y hasta buena parte de las casas fueron construidas por el estado); hay lugareños y a la vez no los hay (todo el lugar pareciera moverse con un aire inercial, sin espíritu, sin arraigo, sin propósitos, aunque también puede que sea pronto y les falten algunos años para que su identidad y productividad madure). En definitiva, para nosotros, Casa de Piedra no fue ni chicha ni limonada. Igualmente, a quienes tomen la ruta 152 (que desde Puelches hasta Gral. Roca está en perfectas condiciones) para ir al sur en verano, vean de pasar una noche allí para descansar, seguramente se encuentren con un lugar interesante, al menos por un rato.

Casa de piedra sombras

El apuro por huir de ese lugar limitante, la amenaza de cortes para entrar a Río Negro y una invitación de colegas rodanteros a Cipolletti hicieron que sólo estuviéramos una noche. Próximo destino, la ciudad de la pera y la manzana.

¡Abrazos viajeros!

9 Replies to “Casa de Piedra: ni chicha ni limonada”

  1. Lo mas lindo la foto de ustedes!!! Que verlos me llena el alma!!! El resto un embole!! JAJAJAAJAJ!!! Bueno solo fue un día!! Suficiente y a seguir viaje!!! Los quieroooo y extrañooooooooo!!!
    Vamos todavía que siga el baile!! BESOSSSSSSSSS!!!

  2. A este pueblo se lo denomina de 1º , por que en 2º marcha no lo vez. Pero de verdad en verano debe ser interesante. Saludos.

  3. En mi busca por ver a donde nos llevan de turismo me encontre con un lugar simple pero no menos interesante para descansar ,se me ocurre que este dato va ser de mucha utilidad para aquellos que quieran conocer un lugar para descansar en un paso hacia otro lado , hermosos los dos en la foto, me encanta verlos bien y disfrutando de esta hermosa aventura.
    Millllll Besossss y hasta la próxima viajeros!!!!!!

  4. A no desanimarse chicos. Rodantear en invierno tiene una características que destaca por sobre las demás: la soledad. Todo cambia cuando empieza el verano… Pero por otra parte, disfruten de esa paz, porque va a llegar un momento que la extrañen. Saludos desde Bariloche!

    • Hola Martin, cómo va? Sí, tal cual, nos vamos dando cuenta de eso. Incluso, ahora en vacaciones de invierno, los campings continúan vacíos. Mientras, serán los lugareños quienes nos hagan algún lugarcito. Gracias por el apoyo y pronto andaremos por tus pagos. Abrazos viajeros!

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