Viajando entre valles y volcanes neuquinos

Se nos terminaron los lagos neuquinos y llegamos al norte de la provincia, una región quizás menos conocida que la zona de bosques andinos, pero que igualmente esconde una serie de bellezas que no nos alcanzaron las energías para recorrer. Los carteles en la ruta 40 anuncian nuestro arribo a la zona de valles y volcanes, mientras en el horizonte comienzan a dibujarse exponenciales picos que se estiran casi hasta el cielo y sin darnos cuenta llegamos a la mitad de la columna vertebral argentina.

Ruta 40 en el norte neuquino

Monumento a la mitad de la Ruta 40.

Nuestro primer destino fue la ciudad más grande de la región y puerta de entrada al norte neuquino, Chos Malal (que en lengua mapuche quiere decir “corral amarillo” por la coloración de la vegetación en otoño), donde fuimos recibidos por un gran amigo, Juancito. La estadía se extendió por dos semanas con la intención de conocer lo que sería nuestra despedida de la Patagonia y, poco antes del comienzo de las clases, hacer un último intento con los talleres literarios itinerantes. Mientras las tratativas con la municipalidad no avanzaban, no nos quedamos quietos y salimos a caminar la ciudad y los alrededores. Llegamos justo para el cierre del carnaval, por lo que las calles habían mutado para recibir fiestas y recitales nocturnos. Durante el día recorrimos el Torreón, a la tardecita visitamos la costanera iluminada y finalizamos nuestra ronda con el recital de Los Caligaris en la avenida principal. Conocimos una ciudad bastante grande de casas bajas y calles tranquilas, con distintos barrios que se han ido extendiendo hacia los cerros y cañadones de los alrededores.

El Torreon, norte neuquino

El Torreón

Costanera de Chos Malal, norte neuquino

Carnaval en Chos Malal, norte neuquino

Cierre del carnaval 2016

Los Caligaris en Chos Malal, norte neuquino

Les juramos que el cantante de Los Caligaris no es Messi…

norte neuquino

Nuestra familia en Chos Malal, con el Colo y Juan

Pero no nos conformamos con viajar al ras del suelo y miramos hacia arriba, hasta cruzarnos con el Cerro de la Virgen, que culmina con una enorme estructura de hierro y nos muestra todo el valle. Desde allí, hacia el oeste y justo cuando el sol terminaba de esconderse, recorríamos con la mirada la Cordillera del Viento recortando el cielo y dejando en suspenso su celeste hasta comenzar un nuevo día. Y el este avisaba que una tormenta se avecinaba, colmada de extrañas y asombrosas nubes que oscurecían aun más el firmamento sobre la ciudad.

Chos Malal en el norte neuquino

Chos Malal desde arriba

Cordillera del Viento, norte neuquino

Atardecer sobre la Cordillera del Viento

Para recorrer el norte de la provincia, se abren dos rutas desde Chos Malal y que se unen justo en el límite con la provincia de Mendoza. Primero fuimos hacia el noreste, rumbo a las lagunas de la Reserva provincial Epu Lauquen, que podrían ser los primeros lagos patagónicos. Luego de transitar 120 km (camino que combina pavimento con ripio) y abonar un ingreso de $20, llegamos hasta la segunda laguna que cuenta con un amplio camping libre, con mesas, bancos, fogones, baños y agua corriente. Nos encontramos con gran cantidad de gente de la zona que utiliza la reserva para pasar el día o acampar los fines de semana, ya que el lunes amanecimos solos disfrutando de un calmado espejo de agua que multiplicaba el cielo y lograba una simetría casi perfecta. El área protegida cuenta con distintas caminatas o, si la opción es más sedentaria, sus pequeñas playas ofrecen el reparo para disfrutar de sus cristalinas aguas.

Reserva Lagunas Epu Lauquen, norte neuquinoReserva Lagunas Epu Lauquen, norte neuquinoReserva Lagunas Epu Lauquen, norte neuquinoYa de regreso a Chos Malal por la misma ruta serpenteante, hicimos una parada en un pequeño paraje –Bellavista-, que es surcado por el turquesa río Nahueve y es coronado por unas curiosas formaciones rocosas, conocidas como las Piedras Meonas. Creemos que la imagen alcanza para explicar su nombre. Y más adelante, unos 60 km antes de finalizar nuestro regreso, aparece un increíble pueblo de montaña, sumergido entre cerros, volcanes y la Cordillera del Viento –Andacollo, que quiere decir “brilla en lo alto”. Desde este punto es más fácil recorrer el norte neuquino, por su cercanía no sólo con las lagunas Epu Lauquen, sino también con la reserva del volcán Domuyo y el camino que conecta más al norte con la ruta 40, por lo que muchos recomiendan parar en su camping municipal.

Piedras Meonas de Bellavista, norte neuquino

Piedras Meonas de Bellavista

Andacollo, norte neuquinoEl otro recorrido es siguiendo la RN 40 desde Chos Malal hacia el norte y rodeando el volcán Tromen. Tras más de 80 km, detuvo nuestra marcha el pueblo de Buta Ranquil (cuyo nombre significa “grandes carrizos”), que descansa a los pies de este volcán. Se trata de un cerro de fácil acceso, que requiere alrededor de 12 horas para subir y bajar, a diferencia del Lanín o el Domuyo que demandan más equipos y una o dos noches. Si no nos conformamos con este pico, podemos buscar las depresiones en los dos famosos cráteres que se esconden a unos 10 km del pueblo y mejor si es acompañado por un amigo conocedor de la zona como Luis (quien, además, nos hizo probar el reconocido chivito neuquino). Su formación es curiosa e incluso ha invitado a distintos debates, ya que algunos lo relacionan con un origen glaciar y otros con erupciones volcánicas. La explicación más fuerte es que se trataba de un volcán sin altura y que al hacer erupción, por una única vez, dejaron un vacío que cedió hasta formar esos cráteres casi a la altura del suelo. Por esta razón, es fácil acceder a ellos, e incluso descender hasta el fondo.

Crater de Buta Ranquil, norte neuquino

En el cráter con Luis, un gran guía y amigo

Buta Ranquil y volcán Tromen, norte neuquino

Buta Ranquil con el volcán Tromen de fondo.

Antes de despedirnos de Neuquén y de la Patagonia, comenzamos la ronda de talleres literarios en Buta Ranquil. Quedamos muy entusiasmados porque esperamos que sean los primeros encuentros de muchos a lo largo de 2016. Aun nos esperan rutas argentinas por delante y, por lo tanto, muchos pueblos y ciudades por conocer. Ahora es momento de seguir hacia el norte, entrar a Cuyo y a la provincia del sol, rumbo a Malargüe.

norte neuquino

neuquen-talleres1

No nos olvidamos de Antonio, otra gran compañía en Chos Malal.

No nos olvidamos de Antonio, otra gran compañía en Chos Malal.

¡Abrazos viajeros!

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