A las palabras no se las lleva el viento de Rodeo

Queremos empezar esta entrada contando una excelente noticia para nosotros: volvió la escuela, volvieron los talleres literarios. Y el primer destinatario fue el pueblo de Rodeo, al noroeste de San Juan. No sólo es importante para nosotros por traernos tranquilidad a nuestras arcas, sino también por volver a respirar entre letras la cotidianeidad del lugar que visitamos. En varias oportunidades les hemos contado que los chicos son el mejor filtro para conocer el pueblo donde viven. De la manera más completa que podíamos imaginar, los iglesianos (por pertenecer Rodeo al departamento de Iglesia) nos abrieron sus puertas y en una semana recorrimos escuelas primarias, secundaria, especial, CENS y de capacitación laboral.

Talleres literarios en RodeoHace muchos años, cuando decidimos ser docentes, hicimos foco en un público en particular, ya sea para los más pequeños o los adolescentes y jóvenes, pero esta travesía nos ha llevado a superar cualquier barrera institucional y llegar a los públicos más diversos. Es difícil trasladar a pocas palabras la sensación que nos llena cada vez que terminamos un taller literario, cada vez que disfrutamos cómo los chicos trabajan con asombrosa soltura o cada vez que sus docentes se nos acercan sorprendidos por lo que sus alumnos han logrado completar. Al finalizar los encuentros, hacemos hincapié en la importancia de ponerle nombre a sus producciones, ya que, como en el libro que leímos, el autor (o los autores) debe figurar para que el resto sepa quién se encargó de trasladar al papel todas sus ideas. Y los chicos con los que nos vamos cruzando están llenos de ideas, inquietudes, historias, anécdotas, que sólo buscan algún puente o razón que motive el hecho de darle forma.

Talleres literarios en RodeoTalleres literarios en RodeoExiste un dicho que afirma que “a las palabras se las lleva el viento” y les podemos asegurar que en Rodeo hay de sobra, pero hace falta estar atentos para que no se nos vuelen. Las palabras crean realidades posibles, empoderan a las personas para ser autoras de sus propias historias. Creer en esto y en que los niños necesitan contar con estos espacios de creación colectiva nos ha conducido a estos talleres literarios viajeros que nos movilizan (en todo sentido) de lugar en lugar.

Talleres literarios en RodeoAlgún fanático de Los Simpsons podrá recordar “trabajamos y nos divertimos”, y así fue que, además de trabajar en los talleres, salimos a dar vueltas por Rodeo y los pueblos aledaños con Jorge, un gran amigo que nos supo abrir las puertas de su casa casi sin conocernos. A sabiendas del acalorado viento zonda que suele cubrir esa zona, nos acercamos hasta el Dique Cuesta del viento, mundialmente famoso por ser el escenario de eventos de kitesurfing y otros deportes acuáticos. Pero en lugar de detenernos frente a este espejo de agua, seguimos algunos kilómetros hasta lo que han dado en llamar Templos del viento. Se trata de una serie de cañadones formados por la erosión del viento, que se asemejan mucho a las Huayquerías que conocimos en San Carlos (Mendoza).

Templos del viento, RodeoTemplos del viento, RodeoLlegamos con Jorge y su amigo Camilo, que nos acompañaron para mostrarnos ese lugar al que tanto visitan y que en varias ocasiones se convirtió en cocina natural de ricos asados. Olvidamos mencionar que Jorgito es un virtuoso chef y el responsable de dichos asados. La caminata no es extensa ni muy exigente, sólo hay que tener cierta precaución por ser zona de derrumbes. Subimos y bajamos laderas, nos ocultamos en pequeños anfiteatros naturales y nos dejamos maravillar con las curiosas formaciones que se elevan por varios metros sobre nuestras cabezas. Se trata de un lugar que es sólo visitado por los locales, ya que ninguna guía ni folleto lo menciona. Siempre con respeto por el estado natural de estas formaciones, recomendamos darse una visita y, si el día y el viento lo permiten, pasar una tarde en familia o con amigos.

Templos del viento, RodeoTemplos del viento, RodeoTemplos del viento, RodeoComo el acceso a los Templos del viento está frente al embalse, nos fuimos hasta un extremo por donde se puede bajar a una pequeña playa (en la otra punta de donde se realizan los deportes acuáticos). Buscando algo de reparo del viento, el radiante sol sanjuanino nos acompañó mientras compartimos unos mates. El frío era la principal razón por la cual no acercarse a chapotear en el agua. Pero, lamentablemente, existe otra razón, también bastante importante. En este dique desemboca el río Blanco, que baja desde la cordillera, cerca de la Reserva y el Parque Nacional San Guillermo, pero también desde la mina Veladero, a cargo de la transnacional Barrick Gold. Esta empresa, mundialmente conocida por la megaminería contaminante a cielo abierto, fue la responsable de un derrame de cianuro en septiembre de 2015. Dicho derrame, que fue descubierto de casualidad por un empleado de la empresa y que se suma a otros tres derrames no declarados, ha alcanzado los cinco millones de litros de solución cianurada. Menos de una cucharada por litro de agua es suficiente para matar a una persona y a cualquier ser vivo.

Dique Cuesta del Viento, RodeoEn definitiva, toda esa contaminación bajó a los pobladores de los departamentos de Iglesia y Jáchal a través del río Blanco y otros cuatro ríos. Es lamentable haber sido testigos de la sistemática negación por parte de la empresa, de los gobiernos locales, provincial y nacional, y la evidente ausencia total de controles (insistimos, de no haberlo visto un empleado cualquiera, hoy seguiría siendo un secreto). Tomó su tiempo, pero por suerte ya sabemos qué pasó y qué cantidad de solución cianurada fue derramada a los cauces de agua. Si bien los más afectados son los vecinos de Jáchal, ya que del Blanco recogen el agua potable (en el caso de Rodeo, se puede tomar el agua de la canilla), el dique Cuesta del viento quedó completamente contaminado y su verde esmeralda sólo puede ser disfrutado desde la orilla.

Dique Cuesta del Viento, RodeoPara seguir conociendo el norte sanjuanino nos fuimos hasta Angualasto, un pueblo a 20 km de Rodeo. Allí conocimos la enorme historia de Goyo y su familia. Él tiene veintipocos años y con un grupo de cinco amigos llevan adelante una gran cantidad de actividades de campo gracias a varios terrenos familiares: bodega de vinos y un museo, fardos de alfalfa, animales de granja, entre otras. Cuando lo fuimos a ver con Jorgito, nos hizo una recorrida por este bello pueblo de montaña y visitamos su bodega (además de llevarnos un vino blanco para disfrutar) y el futuro hostel de Angualasto, justo al lado del camping que hoy administra Goyo. Decidimos llevarnos la siguiente postal, una hermosa vista a la cordillera desde una de las ventanas de la bodega.

Bodega de Angualasto, RodeoSabemos que nos ha quedado por disfrutar de las cálidas aguas del hotel termal en Pismanta o de los hielos eternos que adornan la ruta de ripio hacia el paso internacional Agua Negra. Sabemos que no se puede visitar todo y que muchas veces preferimos llevarnos anécdotas o historias, y qué mejor que un gran amigo, como Jorgito. Gracias a su sabiduría, paciencia y compañerismo, para despedirnos les queremos compartir la receta de una típica comida cuyana, herencia del pueblo huarpe, como es el tomaticán:

Picar un diente de ajo y cebolla para ponerlos a fritar con un poco de aceite. Los tomates, mejor pelados, se cortan en trozos y se agregan para ir haciendo una pasta, a la cual se le va agregando agua. También se cortan manzanas en cubos (si es verde, mejor) y se las agrega a la mezcla junto con orégano, pimentón y sal a gusto. Acuérdense de un poco de azúcar para reducir la acidez de la mezcla. Recién cuando la pasta está bien mezclada y se va cocinando, se le agregan los huevos (más o menos, son tres huevos por cada 10 tomates perita). Con todo ya mezclado y los huevos cocidos, al tomar consistencia, queda listo para servir. Así fue que descubrimos un plato muy sabroso. ¡No se olviden de un buen pan para acompañar!

rodeo-jorge

¡Abrazos viajeros!

Dejá un comentario...