El Parque Nacional Los Alerces de punta a punta

Alguna vez, hace unos años, habíamos visitado este parque nacional de la provincia de Chubut. Nos dejó tal impresión que hacía mucho tiempo que esperábamos con ansias volver a cruzarlo. Sabíamos que este nuevo encuentro sería distinto al anterior, aquel se había extendido sólo por un día. Ahora, nuestra idea era recorrer el PN Los Alerces de punta a punta, con sus 50 km de ripio y de montaña. Lo creíamos difícil, pero volvió a superar nuestras expectativas y esperamos resumirles (tarea babilónica para nosotros) todas las experiencias y la información más destacadas.

Lago Futalaufquen, PN Los Alerces

A orillas del lago Futalaufquen

Luego de pasar por Sarmiento, Gobernador Costa nos recibió por dos noches. Era un perfecto paso previo a Esquel, aunque no sabíamos dónde terminaríamos parando, si en esa ciudad, en el vecino Trevelin o en el mismo parque. Finalmente, tras algunos desencuentros, nos decidimos por la tercera opción y nos abastecimos para pasar Navidad y Año Nuevo, es decir, serían casi tres semanas o hasta que la garrafa nos acompañara.

Al llegar al ingreso del parque, tras un camino asfaltado desde Esquel, abonamos la entrada ($70 para argentinos) y allí nos enteramos una diferencia clave sobre los campings para organizar la estadía en Los Alerces:

  • Camping organizado: cuenta con todos los servicios (duchas, electricidad, fogones, proveeduría, etc.). Precio estimado: alrededor de $120 por persona.
  • Camping agreste: cuenta con servicios limitados (duchas en ciertos horarios, fogones, a veces proveeduría, pero sin luz). Precio estimado: alrededor de $80 por persona.
  • Camping libre: sin servicios, más que algún fogón. El único que tiene baños es el que está en el lago Rivadavia (Puerto Cañero), ya que los del lago Futalaufquen (Las Rocas) están cerrados.

Al enterarnos de estas particularidades, de los costos estimados y de la cantidad de campings libres en el parque, definimos bien cómo sería nuestra estadía, ya que la idea era ir moviéndonos para conocer los distintos lagos. Otro factor para determinar cuánto quedarnos en cada uno, que observamos los fines de semana y al comenzar Enero, es que el parque se convierte en destino diario masivo para los vecinos de la zona.

Camping Las Rocas, PN Los AlercesEn fin, nuestro primer camping fue Las Rocas, a pocos kilómetros de la Villa Futalaufquen, frente al lago homónimo. Nos encontramos con muchos espacios bien accesibles y cómodos para ubicarse con carpa o con casilla/motorhome. Además, a pocos pasos está el lago, fuente (casi) inagotable de agua para cocinar, lavar y bañarse. Como la idea era ahorrar en energía, sin consumirnos el gas y la batería, llenábamos un bidón bien temprano para dejar al sol y que llegue caliente a la tarde para bañarnos “a tachos”. Para agua potable, optamos por acercarnos hasta la villa, junto a los baños de la parada de colectivos.

PN Los Alerceslos-alerces-mates-las-rocasCon todos los servicios cubiertos, sólo quedaba disfrutar de la vida en plena naturaleza. Entonces, nuestros días se ocupaban con mañanas y tardes materas frente al lago, con paseos y caminatas en los alrededores, con el regular abastecimiento de agua y con el regocijo de la vida al aire libre. Entre las caminatas, el folleto indica varias, pero las de mayor intensidad y duración estaban “temporalmente” cerradas, por lo que había que conformarse con unas pinturas rupestres y algunas cascadas poco llamativas, aunque los paisajes sí valieron la pena.

Cohiues, PN Los Alerces

Bosque de coihues (árbol favorito de Juan)

PN Los Alerces

Pinturas rupestres, PN Los Alerces

Pinturas rupestres

PN Los Alerces

Senderos floridos

Lago Futalaufquen, PN Los AlercesPero de todo eso, lo que más se ha fijado en nuestras memorias y nuestras manos resecas fue ese fluir del viento que se impregnaba hasta en los más recónditos lugares de nuestra tranquilidad mientras el lago se recostaba frente a nuestros ojos cerrados, que se dejaban llevar por la increíble sensación de la arena y las piedritas escurriéndose en nuestros dedos. Un instante que uno recuerda con nostalgia pero sabe que detuvo el tiempo para saborear cada segundo de ese constante fluir del aquí y ahora. Este palabrerío no busca más que ser una invitación a que todos podamos detenernos, al menos un momento, para disfrutar de lo que nos está sucediendo justamente ahora y saber, más adelante, que pudimos hacerlo.

PN Los Alerces

El agua vale más que el oro…

Tras este breve instante de catarsis, nuestra estadía en Las Rocas se acortó estratégicamente para llegar al siguiente camping libre y conseguir un buen lugar para recibir la Navidad. Si bien no se trata de una fecha trascendente para nosotros, sabíamos que podía convocar a muchos vecinos y era mejor adelantarse. De esta manera, llegamos a Quebrada del León (descartando otros campings, como Playa El Francés o Punta Mattos). La lluvia nos acompañó ese día, el siguiente y el siguiente. Incluso, por las noches, una leve nevada en los cerros nos bajó un frío que nos obligó a abastecernos de más acolchados y mantas. Increíble, parecía que el frío andino no quería resignarse a la llegada del verano. Así, sin darnos cuenta, llegó la mentada noche buena y nos encontró solos, comiendo unos ricos ravioles con crema.

Camping Quebrada del león, PN Los AlercesLo que más recordamos de este camping fue que, por su ubicación (justo en donde el lago Futalaufquen da una vuelta), la costa era muy ventosa. Nos resultó difícil pasar una tarde o una mañana completa disfrutando de la playa. Como contrapunto, justo allí baja un arroyo que nos abasteció de agua más al alcance y, aparentemente, más limpia. Para cerciorarnos de su origen, fuimos hasta su naciente y nos encontramos con otra caminata hasta una cascada.

Lago Futalaufquen, PN Los Alerces

Otra vista del lago Futalaufuquen

Tan sólo habíamos vivido en uno de los tres lagos del parque, por lo que continuamos viaje después de Navidad. El segundo lago es tan corto como hermoso: el lago Verde. Si bien no cuenta con campings libres, se puede hacer una breve parada en la zona de la pasarela para realizar una caminata que nos llevó hasta el cruce del lago y del río Menéndez, cuyo azul profundo se mezcla con un turquesa que permite ver las piedras que recubren el fondo. Una imagen que ninguna cámara es capaz de captar, únicamente nuestra presencia allí puede dar cuenta de ello. Y en la misma caminata, si bien desde lejos, se puede divisar el glaciar colgante Torrecillas, que se recuesta sobre uno de los cerros que marca el límite del lago Menéndez.

Lago Verde, PN Los Alerces

Lago Verde

Glaciar Torrecillas, PN Los Alerces

Glaciar Torrecillas, PN Los Alerces

Lago Menéndez, PN Los Alerces

Cruce del río y el lago Menéndez

Ahora sí, continuamos nuestro recorrido, en un ripio que deja bastante que desear, hasta el tercer lago (Rivadavia), en cuyo camping libre pasaríamos los últimos días en Los Alerces y festejaríamos con nuevos amigos el Año Nuevo. Llegamos a Puerto Cañero, que posee una disposición distinta al resto, no sólo con baños muy bien mantenidos, sino también cuenta con un espacio exclusivo para motorhomes y casillas rodantes. Si bien éste último no tiene la mejor distribución de lugares, al menos organiza un poco por dónde entrar. La otra gran ventaja es que cuenta con una proveeduría y allí fue que conocimos a unos amigos con quienes brindamos por el año nuevo (Gaspar, María, Mohamed y la pequeña Nicole). Ellos hacen temporada trabajando en ese lugar y fueron nuestra compañía por casi una semana.

Camping Puerto Cañero, PN Los AlercesA su vez, otra razón para elegir este camping como lugar de hospedaje es que su costa tiene una posición privilegiada. A diferencia de los otros libres en el Futalaufquen, éste se encuentra en una pequeña bahía que protege del viento y los cerros tienen tal posición que garantizan más tiempo de luz natural. En nuestras tardes, optábamos por alejarnos unos metros hacia el norte en busca de playas solitarias.

PN Los Alerces

Así amanecía…

Preparando los ñoquis para recibir el 2016

Preparando los ñoquis para recibir el 2016

Ya sea en éste como en los otros campings, lamentablemente no pudimos librarnos de nuestro gran enemigo: el tábano. Se trata de un insecto similar a una mosca, pero de mayor tamaño. Es un bicho muy molesto que, como el mosquito, busca picarte todo el tiempo, pero es más vueltero y ronda en la cabeza varias veces antes de posarse, luego “hace espacio” con unas pequeñas pinzas y finalmente inserta en la piel un pico más ancho y largo que el del mosquito. El dolor pasa sin dudas por la picadura, que no deja marca, pero sí un sufrido recuerdo (del que Sol no pudo escapar…). Igualmente, tanto tiempo tarda en picar que le da a uno la posibilidad de matarlo de un golpe seco. Nuestro “entretenimiento” en la playa era esperar a que el tábano se apoyara en la espalda del otro y darle un ojotazo en el momento indicado (por este tipo de divertimentos, se habrá notado que nuestra estadía ya se había vuelto lo suficientemente extensa).

Por suerte, ese no es el único animal que nos acompañó en Los Alerces. Un capítulo aparte merecen las aves del parque que pudimos ver de cerquita en campings y caminatas. Águilas, teros, gaviotas, carpinteros, y muchos otros reinan los cielos patagónicos y nos enamoran con sus coreográficos movimientos. Acá les mostramos algunos de los que se dejaron retratar.

Pájaro carpintero, PN Los Alerces

Tero, PN Los Alerces

Tero, PN Los Alerces

Águila, PN Los Alerces

Y como cierre de este safari fotográfico, cómo olvidar las noches estrelladas en el parque. Empezamos a jugar con el obturador de nuestra cámara de fotos y nos dejamos llevar por la majestuosidad de cielos inagotables, que se encienden con millones de puntos brillantes que compiten con la luna llena que comienza a asomar tras los cerros, como si se tratara de un amanecer cualquiera, y que deja ver cómo las nevadas de altura aun nos acompañan por las noches de verano.

PN Los Alerces

¿Es la luna o el sol?

PN Los AlercesPN Los AlercesPN Los AlercesComo dijimos al principio, llegamos con muchas ganas y dejamos el parque extasiados de naturaleza. Lagos, playas, aves, viento, noches estrelladas, una combinación inigualable que la pachamama nos ha regalado para que todos sepamos disfrutarla, cuidarla y seguir disfrutándola. Lamentablemente, escribimos estas líneas después de que esas tierras volvieran a sufrir otro incendio intencional. Nos llena de tristeza ver que tanto bosque autóctono haya desaparecido y que la tierra haya vuelto a sufrir, aun con todo el esfuerzo en prevención que hacen los guardaparques (como pocos que hayamos visto). Ahora estamos lejos, atrás han quedado esas caminatas al lago para buscar el agua con la que nos ducharíamos, o ese sol que raja la piel y que sólo el viento nos alivia de a ratos, o un agua helada que hace las veces de tratamiento kinesiológico para nuestros pies, y ni que hablar de esa sorpresa constante por aves que se dejan fotografiar posando para la cámara. Allá dejamos el PN Los Alerces, que con la fuerza de todos volverá a florecer, e igualmente nos llevamos los mejores recuerdos. La ruta de ripio nos espera nuevamente y seguimos viaje al norte, hacia la Comarca del Paralelo 42°.

 

¡Abrazos viajeros!

4 Replies to “El Parque Nacional Los Alerces de punta a punta”

  1. Que belleza los lugares y las fotos!!!! Bellísimo paisaje y hermosos los dos!! Que increíble la experiencia de tan rustico y rupestre!! Jajaja! Muy buena reflexión EL AQUÍ Y AHORA!! Tan difícil de lograr en la diaria, se nos dispara la mente hacia el pasado o futuro y nos olvidamos del hoy!! Graciasss por recordarmelo!! Los quierooooooo!! Y extrañooooooo!!! Besosss a los dossss!!!

  2. Soy amigo de Jorge grupo Marin72 colegio secundario algo me había comentado del proyecto de Uds. Es maravilloso para mi es un sueño que me gustaría realizar el conocer toda esa magia que Uds nos muestran.Los felicitó.

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