Paz y armonía en el Parque Nacional Río Pilcomayo

Apostar a descubrir y vivir a fondo los parques nacionales de nuestro país es un desafío interesante. Argentina posee más de 30 y nosotros llevamos recorridos más de la mitad en este viaje, lo que nos permitió darnos una clara idea de las distintas ecorregiones del país. Por esa razón, creíamos que un nuevo parque difícilmente podría llamarnos la atención. Por suerte, nos volvimos a equivocar y el Parque Nacional Río Pilcomayo nos trasladó a su paz más silvestre.

Acceso al Parque Nacional Río PilcomayoAtravesamos de sur a norte la provincia de Formosa por la ruta provincial 3, que si bien estaba recientemente asfaltada, ya mostraba signos demasiado acelerados de descomposición. Los baches son cada vez más grandes y profundos, por lo que su recorrido debe hacerse con suma precaución. No obstante, el paisaje que pinta esa zona húmeda de la provincia está rodeada de frondosos palmares caranday, mucho más amplios que los que resguarda el Parque Nacional El Palmar.

Parque Nacional Río PilcomayoDespués de una mañana acalorada sobre el asfalto formoseño, llegamos a la RN 86, cerca de El Espinillo, y doblamos rumbo este hasta la ciudad de Laguna Blanca, donde se encuentra la intendencia del parque y uno de sus accesos. Al llegar, nos advirtieron sobre las potenciales dificultades del camino a ambos sectores de uso público: por la ruta provincial 2 se llega hasta el destacamento del Estero Poí, pero este camino son 8 km de tierra y ante la menor lluvia se vuelve intransitable y hay que esperar 72 hs para entrar o salir; el otro punto es frente a la Laguna Blanca, que se llega por la ruta 4, de ripio, y son sólo 5 km desde la RN 86.

Además, nos explicaron que ambas seccionales cuentan con camping, pero el de Laguna Blanca está mejor acondicionado y que la mitad de los senderos del Estero Poí están clausurados por las lluvias (quizás el aspecto a destacar en este camping es que cuenta con señal de WIFI). Entonces, optamos por descansar junto al espejo de agua y la duración de la estadía quedaría sujeta a la cantidad de bichos y de calor (si bien era marzo, el verano litoraleño se extiende un poco más que en el resto del país).

Parque Nacional Río PilcomayoCamping de Laguna Blanca, Parque Nacional Río PilcomayoSegún explican los que saben, el Parque Nacional Río Pilcomayo fue creado en 1951 para preservar casi 52 mil hectáreas de la región del Chaco Húmedo u Oriental. Allí se conservan desde selvas en galería hasta lagunas, esteros y bañados, pasando por sabanas con palmares e isletas de monte, dando como resultado distintos ambientes:

  • Humedales: debido a su escasa altura, el agua de lluvia se acumula y forma bañados, esteros y lagunas, entre las que se destaca la Laguna Blanca de 700 hectáreas. Allí desfilan cigüeñas, garzas, biguás, lobitos de río y yacarés.
  • Sabanas: son planicies de pastizales salpicados de palmeras caranday, que han sabido adaptarse a ciclos naturales de sequías e inundaciones. Entre los animales, se pueden observar aguará guazú, ñandú y osos hormigueros.
  • Montes: con la mayor elevación y acompañando a las sabanas, se destacan estos manchones irregulares de vegetación leñosa conocidos también como “isletas de monte”. En este caso, la fauna se aloja entre sus árboles, como el famoso mono aullador.
  • Selva de ribera: rodeando al río Pilcomayo que marca el límite internacional con Paraguay, nos tapan extensas selvas en galería ubicadas en los márgenes del río.

Comencemos nuestro recorrido por el Estero Poí. Luego de transitar 8 km por la RP 2, llegamos al destacamento y al camping, donde nos recibió un guardaparque para explicarnos qué se podría visitar y que si nos daban el visto bueno sobre el sendero hasta el río, también podríamos ver el Pilcomayo.

Allí mismo se abren dos pequeños senderos. El primero nos llevó por las isletas de monte y, con sus 650 m de longitud, nos sumergimos entre selvas en galería para asombrarnos con las huellas de los animales que merodean por allí. El segundo, de 800 m, combina las isletas, la sabana y los humedales. Con esos recorridos, ya nos dimos una acaba idea de las distintas zonas que protege el parque Río Pilcomayo.

Laguna Blanca, Parque Nacional Río PilcomayoEn el destacamento, comienza el sendero de 16 km que conduce hasta el río y el paisaje se diversifica. Al atravesar el Estero Poí, observamos cómo se combinan aguas que llegan casi hasta el camino, palmares que se elevan varios metros y distintos humedales que albergan una gran diversidad animal. Como su nombre guaraní lo indica, se trata de un extenso y angosto estero que alimenta las aguas de la Laguna Blanca.

Estero Poí, Parque Nacional Río PilcomayoSabana de palmares, Parque Nacional Río PilcomayoCuando lo dejamos atrás, se hace protagonista la sabana con palmares caranday. Los pastizales que los rodean funcionan como “esponjas” que retienen el agua de las lluvias, que se purifica en las napas subterráneas y que luego se convertirá en agua potable para su consumo.

Nuestra primera escala fue el parador Mirikiná, desde el cual se puede observar el Estero Catalina. Allí se encuentra un alto mirador que permite ver cómo una línea de palmeras marca el límite entre un extenso palmar y el comienzo de otro estero.

Parque Nacional Río PilcomayoEn el momento que dejábamos esa escala, nos cruzamos con varios guardaparques, que venían del río y nos habilitaron el acceso hasta allá porque contábamos con vehículo 4×4. Entonces, la siguiente parada sería el observatorio de aves, otro punto inmerso en la selva pero que no tiene ninguna particularidad especial.

Por zonas un poco pantanosas, el camino nos llevó hasta el final y chocamos con el río Pilcomayo, cubierto por selvas en galería y su color chocolate marca la frontera entre dos países, pero la única protagonista es la naturaleza, sin rastros humanos en los alrededores.

Parque Nacional Río PilcomayoAl retornar al destacamento, ya eran varios los que insistían en que esa seccional resultaba más interesante que la de Laguna Blanca, donde habíamos dejado la casilla rodante. Aun teníamos nuestras dudas, por lo que volvimos al camping para ver qué tenía para ofrecer.

Mientras que el Estero Poí es aventura y travesía, Laguna Blanca es la paz y armonía de la naturaleza litoraleña en su máximo esplendor. Después de tanto viaje y tantos parques recorridos, sin dudas volveríamos a elegir una y otra vez este espejo de agua para disfrutar unos días. Tanto es así que no nos costó pasar allí más tiempo del que pensamos en un primer momento.

Laguna Blanca, Parque Nacional Río PilcomayoEs verdad que no cuenta con variados senderos ni con exigentes travesías. Sin embargo, una simple pasarela se abre paso entre los esteros que rodean a la laguna y sólo las pisadas sobre la madera acompañan nuestros pasos hasta uno de los espejos de agua más impactantes de todo el Litoral. Ese silencio se vuelve tenso por momentos ante la posible amenaza de algún yacaré intrépido que se anime a cruzarse en tu camino. Por suerte, no fue nuestro caso.

Laguna Blanca, Parque Nacional Río PilcomayoLaguna Blanca, Parque Nacional Río PilcomayoLaguna Blanca, Parque Nacional Río PilcomayoAl final de la pasarela, nos encontramos con dos quinchos de madera que se meten varios metros hacia la laguna. Ese punto panorámico permite disfrutar del paisaje a toda hora del día, ya sea a la mañana, al mediodía o a la tarde. Tal vez sea una bella postal las nubes que se reflejan sobre las calmas aguas del mediodía. O quizás sea el atardecer el momento ideal para tomar unos mates viendo el sol caer, pintando el cielo de tonos rojizos hasta que la oscuridad colma el cielo y nos despide hasta el día siguiente.

Laguna Blanca, Parque Nacional Río PilcomayoLaguna Blanca, Parque Nacional Río PilcomayoLaguna Blanca, Parque Nacional Río PilcomayoLaguna Blanca, Parque Nacional Río PilcomayoEsos días que vivimos en el parque se coronaron, casi rutinariamente, por tardes sentados sobre la laguna, disfrutando de una rica merienda y buscando el mejor retrato a momentos inolvidables, llenos de paz y armonía.

Sin dudas, es una visita ineludible, no sólo para aquellos aventureros y amantes de la naturaleza, sino también para quienes buscan un buen lugar donde descansar y alejarse de los tradicionales circuitos turísticos del Litoral. Esperamos haberlos convencido y que ustedes nos puedan contar cómo fue su visita al Parque Nacional Río Pilcomayo.

Laguna Blanca, Parque Nacional Río Pilcomayo

¡Abrazos viajeros!



4 Replies to “Paz y armonía en el Parque Nacional Río Pilcomayo”

  1. QUE BELLEZA!!! SIN PALABRAS!!!! HERMOSO, MAJESTUOSO Y TRANSMITE ESE SILENCIO Y ESA PAZ INDESCRIPTIBLE!!!!!!

    • Siempre decimos lo mismo… las fotos se quedan cortas y no logran captar toda la imponencia del paisaje y menos aun la tranquilidad que se disfruta allí. Hace falta visitarlo… abrazos viajeros!

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