Primera rodada a San Miguel

Y alguna vez llegaría el día. Después de casi un año de espera, llegó la oportunidad de salir a rodar con Babelita (CONOCELA), para probarla, para conocer su interior e ir pensando la distribución de las cosas. Hemos pasado de Bartolo, con unos cómodos 65 m2, a un espacio de 2 x 3,7 m, pero con un patio inalcanzable. El desafío está en ver cómo aprovechar esos espacios pequeños y sobrevivir en el intento. Entonces, tenemos dos historias, nuestra primera salida a la ruta “enganchados”, y la otra sobre la primera visita a San Miguel del Monte.

San-Miguel-costanera

Por un tema de comodidad, optamos por ir a un camping, y como fue un fin de semana común y corriente, había poca gente. Así fue que la ubicamos debajo de unos árboles, buscando sombra, pero luego de estacionarla y desengancharla (tareas nada sencillas para alguien inexperto), nos dimos cuenta que la toma de agua había quedado demasiado lejos para cargar el tanque. Fue todo un desafío hacer viajes con un tacho y una olla para ir llenando el tanque muy a cuentagotas (con cada viaje llevábamos menos de 6 litros y el tanque tiene 120). Experiencia 1: aprendida (primero, llenemos el tanque y después estacionamos).

Luego, llegó la noche y era el momento de cocinar, por lo que teníamos que estrenar la cocina. Como todo lo nuevo, la probaste en el lugar de origen y encendió fantásticamente, pero en ese momento crucial tenía que fallar. No había manera, no prendía nada ni hacía ruido a gas. Después de varios intentos, entendimos que la llave de gas había quedado cerrada y logramos hacer unos ricos fideos. Experiencia 2: aprendida (abrir la llave al necesitar gas, cerrarla antes de partir).

Al día siguiente, la tarea era ver cómo distribuir todo lo (útil) de un departamento de 2 ambientes en los espacios que ofrece Babelita. Como condimento adicional, dos potencias se juntaron, Juan y Soli, y no logramos ponernos de acuerdo en todo, pero hicimos algunos avances. Aun no llegó el momento crucial de llenarla con nuestras cosas, pero creemos que estaremos bien. Experiencia 3: pendiente.

en-construccion-exterior-lista

Y por último, como la casa rodante es bastante alta, un escalón de hierro nos dio una mano muy grande para entrar y salir. Fue tal la comodidad que naturalizamos por completo que estuviera allí y no que se tratara de algo que se saca y se pone. Tanto es así que al retornar a Capital Federal, dejando atrás San Miguel muy de madrugada y todo oscuro, nos olvidamos de meter el escalón y nos dimos cuenta al llegar. Por suerte, no pasó nada, pero podría haber sucedido. Experiencia 4: aprendida (antes de partir, meter el escalón).

San-Miguel-mate

Y quisimos dejar un último párrafo para contar algunas cosas que nos dejó San Miguel del Monte. Como lugar turístico, es un pueblo bastante simple, con un centro tradicional y con poco movimiento, y su principal atractivo es la laguna que bordea el lugar. Sin embargo, lo más destacado del fin de semana no fue el paisaje, las costas de pasto, las calles de ripio ni su gente, sino una especie de “piojos voladores” que, como invasión, nos impedía estar tranquilos. Fue en ese momento cuando decidimos movernos, salir a pasear y a recorrer la costanera.

San-Miguel-bote

En definitiva, en su conjunto fue una experiencia interesante, donde aprendimos mucho y el puntapié inicial para una larga serie de destinos a lo largo y a lo ancho del país.

7 Replies to “Primera rodada a San Miguel”

  1. Buenisima su prueba. Ahora si a rodar x el pais y encontrar su destino, muchisima suerte y los estare siguiendo x aqui. Beso enorme…

  2. Me hacen acordar a “experiencias” que fui aprendiendo a medida que comenzaba a rodantear, como por ejemplo “atar” la puerta de la heladera para que no se abra en viaje, poner SIEMPRE piedras adelante y atrás de cada rueda porque si se levanta fuerte viento, ni loco que las “patitas” la mantendrían quieta, y cosas por el estilo. Exitos para lo que viene!!

  3. En pocos meses mi Señora y Yo comenzaremos a recorrer las rutas Argentinas…!!. Suerte chicos, seguramente nos cruzaremos por ahiii

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