San Luis de los llanos y la ganadería

Resulta que llegamos a la mitad de esta provincia y tomamos conciencia de varias particularidades geográficas. Quizás no se hayan fijado, pero al ver con detalle los límites provinciales, San Luis pareciera tener la imagen de una cerradura, razón que explica uno de los slogans propagandísticos: “San Luis es la llave”. Más allá de las connotaciones políticas, sumamos otra figura curiosa a las ya conocidas bota de Santa Fe o herradura de Salta. Como les adelantábamos en la nota sobre San Luis de las sierras, esta provincia pareciera partida a la mitad por sus relieves tan marcados y descubrimos en Villa Mercedes el eje de ese salto, como si se tratara del centro donde entra la llave y marca la diferencia.

Se trata de la segunda ciudad en importancia de la provincia, razón por la cual también optamos por esquivarla, y al seguir de largo muchas cosas fueron cambiando: el caudal de vehículos que recorre la autopista hacia el sur de la provincia decrece significativamente; las imponentes sierras desaparecen por completo, bajando a una altura que supera los pocos metros sobre el nivel del mar; se vuelven más frecuentes los grandes campos, plagados de vacas y algunas ovejas. Claramente, había quedado atrás aquella San Luis de las sierras y de la explotación turística, dejando paso a los llanos y a la ganadería como protagonista.

Nueva Galia, San LuisEn base a esto que les contamos, muchos se preguntarán “bueno, entonces ¿por qué fueron al sur puntano?”. Nuestra tozudez muchas veces marca nuestro rumbo, a conciencia de que el destino o los resultados de las decisiones sean inciertos. En este caso, varios puntanos del norte, con buen grado de desdén, afirmaban que en el sur “no hay nada”. Y para nosotros esos comentarios fueron suficientes para aceptar el desafío e ir a poner a prueba esa hipótesis. Por eso es que “partimos” en dos a San Luis y ahora les queremos contar qué es lo que hay al sur y por qué no nos arrepentimos de esa tozuda decisión.

Buena Esperanza, San LuisEl primer destino sureño fue la localidad más grande de toda la zona y Capital de la Tradición, Buena Esperanza. Desde allí, hicimos base durante más de una semana gracias a la hospitalidad de dos grandes nuevos amigos, Meli y Abel. Llegamos a ellos por pura casualidad y, casi sin conocernos, nos abrieron la puerta de su casa y nos trataron como amigos de toda la vida. Qué lindo fue empezar de esa manera nuestra estadía en el sur de San Luis y seguir siendo testigos presenciales de que la hospitalidad y la solidaridad continúa siendo moneda corriente.

Nuestra familia en Buena Esperanza: Meli, Abel y la loca Loreta

Nuestra familia en Buena Esperanza: Meli, Abel y la loca Loreta

¿Otra ventaja de estos dos muchachos? Ambos son docentes, así que se movieron más que nosotros para que nuestros talleres llegaran a Buena Esperanza y a los pueblos aledaños. En cuestión de pocos días y gracias a su intervención, teníamos trabajo a pleno.

Lamentablemente, desde que entramos a San Luis (a principios de abril) y especialmente en las últimas semanas, el clima no cambiaba su color gris y su textura mojada. La explicación es el famoso “Niño” y la consecuencia directa la falta del cálido abrigo del sol. Esto explica el por qué del abundante gris en las fotos que registraron nuestro paso por allí.

Con esas condiciones climáticas, nuestra recorrida por los alrededores estuvo bastante limitada. Por ejemplo, se nos dificultó llegar a un paraje conocido como Pueblo Nación Ranquel, donde esta comunidad tiene toda una arquitectura muy interesante y mantienen vivas sus tradiciones. A su vez, cerca de allí y en distintas partes del sur puntano abundan las lagunas, que son muy convocantes para aquellos pescadores empedernidos. Quien recorra estos lugares también se encontrará con extensas zonas de médanos, que son poco recomendables para transitar los días de lluvia.

Mientras los días de lluvia no cesaban, salimos a dar algunas vueltas por el pueblo, siempre desde el auto, y nos dejamos asombrar por las antiguas estructuras de distintos edificios, esculturas curiosas que adornan la plaza, una curiosa librería que vende unas medialunas para chuparse los dedos o algún que otro caldén que quiere ser protagonista de las calles.

Buena Esperanza, San LuisBuena Esperanza, San LuisBuena Esperanza, San LuisUn dato importante para quienes visitan esta zona: el agua no es potable, sino que sale demasiado salada. Por eso, les recomendamos abastecerse de agua potable o mineral.

La RP 12, rumbo al oeste, se deja transitar, siempre y cuando uno esté atento a la innumerable cantidad de pozos sobre el asfalto. Si lograron superar el primer tramo de casi 25 km, llegarán a Fortín El Patria. El nombre original de este pequeño pueblo era Dixonville, debido al antiguo dueño de la estancia que cedió sus tierras. Hoy cambió el nombre por la estación de tren, que ya ha quedado en desuso. Allí nos encontramos con grandes llanuras y espacios verdes aprovechados para la actividad ganadera.

Fortín El Patria, San LuisCuentan las “malas” lenguas que muchos de esos campos son de propiedad de los Rodríguez Saá (familia que gobierna la provincia en forma ininterrumpida desde el retorno de la democracia en 1983) y que, como controlan también las empresas encargadas de la pavimentación de las rutas provinciales, suelen pavimentar sólo aquellos trayectos que facilitan la salida de los productos desde sus campos.

san luis-fortin2Más allá de estas peculiaridades, que seguramente existan en muchas provincias, nos encontramos con pueblos muy generosos con nosotros, permitiéndonos brindar los talleres. Esta imagen que sigue grafica el taller más convocante que hemos tenido desde que iniciamos el viaje, del cual participaron 50 adolescentes de Fortín El Patria. Así como les contamos, invitaron a los chicos para que fueran a contraturno y toda la secundaria se hizo presente. Por suerte, salió mejor de lo esperado.

Fortín El Patria, San LuisEl siguiente pueblo, sobre esa misma ruta y que también recibiría nuestros talleres, es Batavia. Si de día ese pueblo es muy bonito y ordenado, su entrada iluminada invita también a visitarlo de noche. Entonces, lo visitamos en dos oportunidades.

Batavia, San LuisPrimero por los talleres gracias a la excelente predisposición del intendente, Gerardo, que nos abrió más de las puertas que tocamos. Llegamos a la escuela 9 y el colorido de su entrada invitaba a la creatividad. Lamentablemente, el clima mojado no menguaba y las calles de tierra peleaban por desagotar rápido.

Batavia, San LuisBatavia, San LuisNuestra segunda visita se dio a partir de una invitación a un asado, a cargo también de Gerardo, y con la especial promesa de una guitarreada con amigos del pueblo. Después de llenar nuestras panzas, era momento de abrir el corazón a la música autóctona. Si esta imagen no basta para mostrar la atención que convocaban los músicos, un video cortito registró una de las zambas que sonaron esa noche.
Batavia, San Luis
Finalmente, nuestra grata estadía en Buena Esperanza terminó y la combinación de amigos y trabajo tenía que quedar nuevamente atrás. Siempre pensamos que toda despedida es una bienvenida, por lo que ya estábamos listos para nuestro siguiente y último destino sureño: Nueva Galia.

Nueva Galia, San LuisUna imponente estructura nos recibió en la rotonda de la entrada y fuimos directo a la municipalidad para ver si allí podíamos volver a trabajar. Internet nos había dicho que en ese pueblo existía un camping municipal, pero nos desconcertó comprobar que no era cierto. Entonces, era cuestión de arriesgarnos y después ver dónde dormiríamos. Pero, por suerte, para ese mismo día y para el siguiente pudimos coordinar los talleres, y desde el mismo municipio (ayudados y acompañados por Enzo), improvisaron un lugar donde estacionar a Babelita. Todo salió redondo.

Esa misma noche aprovechamos que el clima empezaba a mejorar y salimos a recorrer la iluminada plaza del centro. Nos quedamos muy atraídos por la prolijidad y la belleza de este espacio verde, tan bien organizado y adornado con diversas estatuas.

Nueva Galia, San LuisNueva Galia, San LuisNueva Galia, San LuisCon la despedida de Nueva Galia, dejábamos el sur puntano y también la provincia. Luego de recorrer esa zona, otra particularidad que descubrimos fue la baja cantidad de habitantes en los pueblos que la conforman, que en promedio no superan los 3000, y a veces tienden a ser menos. Sin hacer hipótesis descabelladas, entendemos que se trata de una zona destinada más bien al trabajo en el campo –con la excepción de Nueva Galia, que no se han inclinado a ese rubro. Y esta zona tiene que competir con otras tradicionalmente ganaderas, como la pampa húmeda de Buenos Aires o el norte de La Pampa, por lo que dificulta acumular un número mayor de población.

san luis-rutaDespués de un mes y medio de estadía en la provincia y luego de haber comprobado sus dos zonas claramente diferenciadas, estamos convencidos de afirmar que ningún lugar “no tiene nada”. Siempre hay algo para descubrir… si no son majestuosas vistas, es el corazón y la música de su gente. Desde este humilde lugar, los invitamos a ver pueblos y ciudades no sólo con una guía turística en la mano (por ejemplo, la Guía ACÁ no describe ninguno de los pueblos visitados). Allá afuera hay un mundo y será interesante según los ojos que lo miren y según lo que estén buscando. De esta manera, seguiremos nuestro rumbo, ahora hacia el norte de La Pampa.

Salida de San Luis

¡Abrazos viajeros!

4 Replies to “San Luis de los llanos y la ganadería”

  1. Muy lindo que con sus ojos y su mirada abierta descubran en la sencillez de cada lugar, ciudad o cosa. Agradezcan tener esa capacidad de asombro, de ganas y de abrirse a todo. Los felicito!!! Y sigan que ya casi están llegando y los esperan con los brazos abiertos. Besosss!!

    • Cuesta cambiarse los lentes de turista a los que muchos hemos estado acostumbrados… pero vale la pena para probar otra manera de viajar y descubrir a través de los ojos de los demás. Gracias! Abrazos viajeros!

  2. Asombrosa descripción de nuestro querido sur, de donde soy oriunda, y donde vivo y trabajo. Que pena que no llegaron por la escuela secundaria de Nueva Galia, que seguramente los recibiría con un abrazo caluroso, para compartir con nuestros 170 alumnos vuestros talleres. Pertenezco al cuerpo docente de la misma, y me hubiese realmente encantado, que pasaran por sus aulas. Seguramente habrá otras oportunidades.
    Que Dios siga acompañándolos, y los siga asombrando con toda la belleza de nuestro territorio argentino… que tal como lo describen en su nota, muchas veces no no son destinos espectaculares en cuanto a paisaje, pero sí son destinos preciosos por la calidez humana que albergan.

    • Hola Sandra! Antes que nada, concordamos, una pena! Nos hubiera encantado quedarnos unos días más. La realidad es que al no contar con un camping, nuestras condiciones de hospedaje no eran las más adecuadas. Por eso fue que sólo estuvimos una noche y llegamos a visitar la escuela primaria. Ya sabemos que para la próxima, también seremos recibidos en la secundaria.
      Por otro lado, qué bueno recibir una devolución de la nota por parte de alguien que vive y conoce muy bien la zona. Esperamos que cuando volvamos a pasar por allí, el clima puntano esté de mejor humor, jaja.
      Muchas gracias por este contacto!
      Abrazos viajeros!

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