San Luis de las sierras y el turismo

Para quienes vienen siguiendo nuestra hoja de ruta, les podrá sorprender el volantazo que dimos luego de recorrer el norte sanjuanino: en lugar de seguir rumbo a La Rioja, decidimos recalcular hacia el sudeste de la provincia y meternos en la puntana provincia de San Luis. Las razones de este cambio son dos: por un lado, andamos con muchas ganas de pasar a visitar (un ratito nomás) a familiares y amigos de Buenos Aires; y por otro lado, nos moviliza mucho el clima y, tras haber convivido el invierno pasado con la costa patagónica, este año queremos arriesgarnos menos y vamos rumbo a la calidez del Litoral.

Entonces, un día cualquiera de abril entramos a San Luis y mientras íbamos recorriendo la provincia y revisando mapas, nos dimos cuenta de una marcada dicotomía. Al norte, la suerte de las sierras ha favorecido a una serie de pueblos y ciudades, que explotan sus bellos paisajes turísticamente. Mientras tanto, los llanos del sur han derivado principalmente en trabajos vinculados a la ganadería. Por eso fue que decidimos armar dos notas y en la próxima les contaremos si es tan así como dicen los puntanos de las sierras que “al sur no hay nada”.

PN Sierra de las Quijadas, San LuisApenas entramos en la provincia por el noroeste, nos topamos con el único parque nacional que posee San Luis, conocido como Sierra de las Quijadas. El mismo tiene acceso por la RN 147, desde el paraje Hualtarán. Al ingreso, cobran una entrada, pero aun no entendemos por qué el día que llegamos no estaban cobrando, así que directamente nos instalamos en el camping agreste que cuenta con baños y duchas, pero sin agua caliente. El clima no acompañaba y el gris cubría los cielos y las cumbres de las sierras. Por eso, ese primer día lo dejamos para el descanso, ya que la jornada de viaje más el cambio de provincia y de clima, lo llevan a uno directamente a la siesta.

Ya al día siguiente, si bien el clima no mejoró, los senderos del parque aguardaban por nuestras pisadas. Allí nos encontramos con varias opciones, pero las más desafiantes y quizás atractivas visualmente requieren el pago de un guía (cuyos valores rondan los $200 por persona) porque, según explica un cartel, esas zonas tienen peligro de derrumbe y sólo de esta manera se previenen accidentes.

PN Sierra de las Quijadas, San LuisEntonces, si tu idea es no gastar, las otras opciones también son muy interesantes: existen tres senderos de baja dificultad, con información útil para recorrerlos, y llegar hasta miradores con excelentes vistas de los farallones; la otra alternativa es acercarse un poco más a estas asombrosas formaciones rocosas, víctimas de la erosión, a través del sendero del guanaco que, tras una caminata de 1:30 hs, nos deja sobre un cerro-balcón justo enfrente para una excelente postal.

PN Sierra de las Quijadas, San LuisPN Sierra de las Quijadas, San LuisLuego de tanto cielo gris y nubes bajas, decidimos seguir viaje a una de las ciudades más jóvenes del país, La Punta –fundada en 2003-, que se encuentra a menos de 15 km de la capital puntana. Allí nos esperaba La Pety y su familia, parientes de quienes alguna vez nos recibieron de una manera fenomenal en Los Altares. Al llegar a la ciudad, con la referencia que nos habían dado, éramos bien conscientes de que nos perderíamos: en lugar de calles, se ubican por números de licitación-manzana-casa. Así que fue toda una aventura dar, finalmente, con su casa.

La Punta, San Luis

Nuestra familia puntana

Luego de tener éxito y de la mano de su hospitalidad, fuimos a dar una vuelta por los alrededores serranos y recorrimos algunos pueblos cercanos bajo la lluvia. Atravesamos lugares como Potrero de los Funes, El Volcán y Quebrada de los Cóndores, por un camino que nos mostró el típico rancho puntano.

Rancho puntano, San Luis

Rancho puntano

Volcán, San Luis

Piletones de Volcán

La provincia de San Luis tiene el privilegio de ser atravesada por tres cordones montañosos (de oeste a este): el primero fue dentro del parque nacional y recibe el nombre de Sierra de las Quijadas; el segundo –Sierras de San Luis- tiene a sus pies a La Punta y se extiende con sentido noreste hasta la zona de Quines y Talita; y el tercero, que más adelante les contaremos, ha sido llamado Sierra de los Comechingones. Aprovechando la ubicación estratégica, fuimos a despedir una de las pocas tardes despejadas hasta un envidiable mirador que deja por debajo a La Punta y nos fundió en un abrazo para grabar esos momentos irrepetibles.

La Punta, San LuisAcompañando el rumbo de este segundo cordón montañoso y dejando atrás a La Punta, retomamos la ruta hasta San Francisco del Monte de Oro, que aun siendo un pequeño pueblo, está dividido en dos por el río y un puente. Además, esconde muchos secretos y bellezas para conocer, por lo que lo llaman el “Valle encantado”. Si son amantes del agua, el Dique Las Palmeras es un buen escenario para la pesca o una tarde en el balneario. El por qué del nombre se debe a que la ruta que conduce a este embalse está frondosamente adornada por un tipo de palmera exclusiva de los puntanos, conocida como caranday.

Dique Las Palmeras, San LuisPero supongamos que prefieren algo de historia, este pueblo también es la capital nacional de la educación pública. Y la razón se retrotrae a la escuela que fundó y lo tuvo en su primera experiencia docente a los 15 años de edad a Domingo Sarmiento. Aun con lo controversial que caracteriza a su figura y con la distancia que tenemos respecto a su ideología, decidimos acercarnos a ese viejo edificio y enterarnos que un muchacho de 15 años abrió allí una escuela y tuvo de alumnos a adultos de la zona.

Primera escuela de Sarmiento, San LuisComo los museos no son nuestro mayor atractivo, preferimos volver a la naturaleza. Mientras, gracias a la ayuda de Juan, organizábamos un taller literario en el Centro Cultural Cuenco de Piedra (el único del pueblo), nos enteramos que al día siguiente soltarían a un cóndor luego de un año de recuperación. El lugar elegido sería cerca de donde fue hallado, por lo que temprano nos hicimos presentes y armamos un pequeño video (la versión completa la verán aquí) que grafica uno de los momentos más maravillosos de este viaje.

Cóndor andino, San Luis
Y finalmente, como despedida de San Francisco, que en tan poco tiempo nos dio tanto, hicimos una pequeña travesía traslasierra hasta un pueblo increíble llamado La Carolina. Para llegar hasta allí, seguimos el camino de las palmeras (Ruta 9) directo hacia la sierra y, luego de surcar un dificultoso y sinuoso camino y subir por el cerro El Amago, llegamos a más de 1700 msnm. Desde allá arriba se puede entender la magnitud de los caracoles que atravesamos y al fondo quedarnos prendidos del dique Las Palmeras.

Camino a La Carolina, San LuisSinceramente, nos preguntábamos si tanta exigencia a la camioneta valdría la pena y la respuesta fue contundente. Apenas llegamos hasta la cumbre de esa cuesta, se abrió ante nosotros un inmenso valle, algo impensado para semejantes alturas. La frutilla del postre sería llegar hasta La Carolina, un pueblo con caminos empedrados, una iglesia que tiene su origen allá por el siglo XVIII y el museo de uno de los poetas más reconocidos del país, Juan Crisóstomo Lafinur. En este último nos encontramos con una interesante propuesta, distinta al típico museo: por un lado, una serie de bloques de granito que evocan a libros encadenados, y por otro, un laberinto que invita a recorrerlo y dejarse llevar por las letras. Borges, sobrino nieto del poeta, lo recuerda con nostalgia al escribir en 1976: “lo veo discutiendo largamente con mi padre sobre filosofía y conjurando esa falaz teoría de unas eternas formas en la mente”.

Iglesia de La Carolina, San LuisMuseo de Lafinur, San LuisMuseo de Lafinur, San LuisDe regreso a San Francisco, el GPS nos recomendaba darnos una vuelta por la Gruta Inti Huasi. Nos teníamos que desviar varios kilómetros, pero vino a nuestra mente la idea de que “ya estábamos ahí” y aprovechamos para conocer este espacio que albergó a pueblos que datan hacen miles de años. Para ser honestos, la gruta no muestra tales aspectos interesantes que prometía a priori, ya que se encuentra muy intervenida por la mano del hombre moderno, al punto de haber perdido buena cuota natural.

Gruta Inti Huasi, San LuisMás allá de esta última desilusión, aun nos cuesta creer que un pequeño pueblo guarde tantos rincones para recorrer y seguir descubriendo. Especialmente, cuando se trata de un destino que pareciera estar oculto entre las referencias viajeras.

Luego de llevarnos tan gratos y llenadores recuerdos, seguimos rumbo al norte, ya que en Quines nos esperaban María Esther (secretaria del intendente) y varios talleres literarios. Nos encontramos con un destino que ha sido muy maltratado por el clima. Durante el año pasado, una crecida del río, que divide al pueblo en dos partes, desencadenó el derrumbe del puente que las une. Para conectar ambos extremos, debían recorrer más de 300 km, hasta que, luego de dos meses, un puente provisorio fue el reemplazante. Hoy continúan esperando una solución definitiva, que estaría por llegar en breve.

Quines, San LuisQuines, San LuisEl próximo destino nos obligaba a atravesar el segundo cordón montañoso, que hasta ese momento veníamos costeando. La RP 2 nos llevó a lo largo de cerros y verdes laderas, con un camino más fácil que el que sube hasta La Carolina pero no menos bello. Así dejamos a un lado Libertador San Martín, pasamos por Concarán para coordinar futuros talleres literarios y llegamos finalmente a Villa de Merlo, donde nos esperaba Marité (mamá de Juan). En ese trayecto, atravesamos el Valle de Conlara, formado entre las Sierras de San Luis y las de los Comechingones (debido a que esa fue la principal zona de residencia de este pueblo). El desafío allí sería cómo hacer para disfrutar de un lugar tan turístico, sin dejarnos llevar por la urgencia del turista. Por suerte, con tranquilidad y sin apuro, los tres supimos alternar algunos paseos con trabajo en la feria.

Alguna tarde quedó reservada para el dique Piscu Yaco, donde varios perros fueron nuestra compañía. Si bien está a varios kilómetros hacia el sur, por el Camino de la Costa, es el mayor espacio con agua para los calurosos días de verano. Como éste no era el caso, nos conformamos con disfrutar del sol reflejándose sobre el embalse.

Después, al encontrarse Merlo al pie de la Sierra de los Comechingones, recorrer los cerros se vuelve uno de los mayores atractivos. Hay dos opciones para hacerlo, ya sea por abajo entre los ríos, o por arriba hasta las alturas. En el primer caso, hace falta algo de ejercicio físico y predisposición para caminar entre rocas. Primero optamos por el sendero que atraviesa Pasos Malos, cuyo nombre alude a la dificultad del paso por allí con los animales, tiempo atrás, para cruzar la sierra. Entre mates, nos encontramos con curiosas y sociables gallinas que se acercaron para conseguir algunas galletitas.

Pasos Malos, Merlo, San LuisEl otro trayecto a pie fue hacia el Salto del Tabaquillo. Si bien no pudimos llegar debido a la dificultad del camino y a que estábamos solos recorriendo un sendero poco señalizado, hicimos algunas paradas y aprovechamos bellas vistas de la Villa y de los cerros nevados.

Al salto del Tabaquillo, , San LuisCerca del salto del tabaquillo, San LuisDe regreso, recibimos otro pequeño obsequio de la naturaleza: allí los zorros grises son muy frecuentes y por demás caraduras. Este ejemplar nos encontró al costado de la ruta y estaba convencido de cruzarla para obtener comida de nuestra parte. Muy a conciencia de no alimentar animales silvestres, optamos por retratar sus alegres poses y seguir viaje, porque esa noche nos esperaba una celebración.

Zorro gris, San LuisEl haber llegado a Merlo hacia fines de Abril no fue casual, sino que la idea era festejar el cumpleaños de Juan (el número 31) con Marité y la gente del lugar. La imagen que sigue coronó, con torta de por medio, una cena llenadora. Nuestras caras expresan ese momento de alegría, tras el soplido de la pequeña llama.

san luis-cumple¿Nosotros les dijimos que también podíamos disfrutar de las sierras en su altura? Es verdad, parecido a lo que vivimos en La Carolina. En esta ocasión, recorrimos el camino de El Filo y llegamos primero al Mirador del Sol. Pero como no nos conformamos, por encontrarse éste a medio camino, seguimos viaje rumbo al límite con la provincia de Córdoba. Mientras bordeábamos el precipicio de esta ruta repleta de curvas, un parapente se deslizaba sobre nuestras cabezas y nos detuvimos a contemplarlo. Allí también jugamos a volar un poquito, a rozar el cielo con las manos y a dejarnos abrigar por la luz del sol.

Parapentes sobre Merlo, San LuisMerlo, San LuisFinalmente, llegamos hasta arriba de todo, a más de 1800 msnm, y luego de deleitarnos con unos mates serranos y hacer algunas locuras, entendimos que aquel sol que nos había abrazado ya comenzaba a despedirse y era hora de retornar a la base de las sierras.

san luis-juntosCielo de Merlo, San LuisEsa fue la despedida de Merlo porque nos esperaba trabajo en Concarán, de la mano de Eliana (directora de cultura), y era momento de volver a las aulas. Luego de realizar distintos talleres, salimos a recorrer este pueblo y nos encontramos con un museo ferroviario. Además de los viejos asientos del tren y los inconfundibles gorros del guarda, nos quedamos atrapados por la perfecta línea que trazan aquellas vías que hace tiempo han quedado, lamentablemente, en desuso. A su vez, el clima comenzaba a volverse cada vez más gris y era inevitable no dejarse llevar por el rumbo al infinito al que nos transportan estos pedazos de hierro fundido.

Vías de Concarán, San LuisVolvimos a mirar la hoja de ruta y a último momento cambiamos nuestro siguiente destino, y en lugar de La Toma, nos llamaba más la atención San José del Morro (o “El Morro”, como suelen conocerlo). Nos aseguramos de que contara con un camping o balneario y de que allí hubiese una escuela. Al llegar, nos encontramos con un pequeño pueblo, que ronda los 130 habitantes, pero que guarda una historia interesante en la vida de San Luis. Lo primero al llegar fue reconocer el balneario y nos sorprendimos con una pileta construida sobre el curso del arroyo, baños, juegos, luz eléctrica y agua potable. En pocas palabras, ideal para nosotros. Luego de coordinar talleres para la única escuela del pueblo, salimos por sus calles y nos topamos con una iglesia que data del siglo XVIII, los restos de un fortín que resistió los malones ranqueles y una cuadra que ha sido conservada por más de 200 años.

El Morro, San LuisComo recordarán, hemos cumplido nuestro primer año de viaje y justo nos tocó festejarlo en nuestra visita a El Morro. En la noche previa del aniversario, nos invitaron a comer un asado de chancho jabalí, un plato desconocido para nosotros. Para quienes viajan, que se les hace difícil comprar buenos y diversos cortes de carne, y para quienes nos gusta mucho el asado, aquella fue la mejor manera de celebrar un año entero de aventuras, amigos y aprendizajes.

De esta manera, descubrimos el norte de una provincia que tiene mucho para ofrecer. Y que si sus bellezas naturales son inagotables, también lo es el calor de su gente, que nos permitió brindar gran cantidad de talleres y nos ayudó a seguir recorriendo kilómetros y llevar lo que hacemos a otros rincones del país. Con la imagen que sigue, nos despedimos hasta el sur de San Luis y esperamos que por aquellos lugares nos sorprendan de la misma manera.

san luis-escuela

¡Abrazos viajeros!

 

Hoja de ruta

Acá les compartimos nuestro recorrido por el norte puntano.

mapa norte san luis

2 Replies to “San Luis de las sierras y el turismo”

  1. UUUAAAAUUU!!! Cuanto recorrido por San Luis!!! Muy bellas fotos y mucho camino andado!! Pero para mi lo mas lindo fue tenerlos cerca por unos dias y compartir momentos. Aunque continuaban trabajando, haciendo y buscando todo lo que podían y quizás yo no estaba del todo bien de salud fue muy importante y emocionante para mi!! Verlos compartir este proyecto, que es tan enriquecedor por donde se lo mire fue muy lindo!! Cuanto crecimiento, amor y madurez se ve en ustedes, me lleno de alegria!! Especialmente ver como se complementan, se acompañan, se entienden y se quieren!!! Gracias por visitarme!!! Fue un lujo comprender y ver de cerca lo que hacen!! Besossss los quiero!!

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