Siete lagos y algo más del sur neuquino

Entramos en Neuquén, la última provincia de la Patagonia en nuestro viaje, y aprendimos que está dividida en cuatro grandes regiones: al sur la parte de los lagos, al norte la zona de valles y volcanes, en el centro las aguas termales y al este la estepa de los dinosaurios y la confluencia de los ríos. Esta última la habíamos conocido casi al inicio de esta aventura, en el mes de Junio del año pasado. Y ahora nos tocó continuar con el corredor de los lagos, que comenzamos allá por Esquel y el Parque Nacional Los Alerces. Acá les compartimos una miniguía de lo que van a vivir si transitan la ruta 40 neuquina rodeada de espejos de agua.

Primera parada: el brazo Huemul del lago Nahuel Huapi
Muchos dirán: ¿y eso dónde queda? Este lago tiene una extensión inmensa y, entre sus diversos brazos, al este se ubica el brazo Huemul, por la zona de la comunidad mapuche Lof Kinxikew. Allí conocimos a una pareja que decidió cambiar la vida en la ciudad por el paisaje puro de la naturaleza y fuimos parte de ese estilo de vida durante unos días. El baño seco, el panel solar, la ducha en un vivero, la falta de señal de celular, la comida alejada de las góndolas… en fin, algunos sutiles cambios a los que muchos estamos acostumbrados. Y comprobamos que esta vida es posible si se está dispuesto a “sacrificar” comodidades, lo que se hace más fácil cuando los cerros andinos adornan el paisaje, cuando un arroyo es provisión de agua fresca y cuando un lago baña las costas de tu comunidad.

Ruta de los siete lagos

Nos visitaron las ovejas en la fuente de agua

Ruta de los siete lagosEn esta misma línea que busca mantenernos cerca del contacto con la naturaleza más pura, nuestro paso por el brazo Huemul fue la puerta de entrada a la famosa ruta de los siete lagos.

Ruta de los siete lagosSegunda parada: ruta de los siete lagos

Lago Espejo, Ruta de los siete lagos

Lago Espejo

No nos gusta lo previsible, lo común. En la ruta de los siete lagos, lo más lógico es parar en uno de esos lagos. Sin embargo, fieles a nuestro estilo rebelde, decidimos hospedarnos a la orilla del río Pichi Traful. Lamentablemente, en el Parque Nacional Nahuel Huapi nos encontramos con una excesiva escasez de campings libres. ¿La razón? Justo para el fin de año de 2015, en un camping de la playa Catritre (cerca de San Martín de los Andes y en zona del Parque Nacional Lanín), se cayó un árbol o una rama grande y dejó un saldo de dos niños muertos y varios heridos, además de dos guardaparques presos. Fue un pésimo combo para iniciar el año y afectó directamente al manejo de los espacios de acampe. A modo preventivo y con mucho temor a represalias, se cerraron lugares libres y los que quedaron habilitados son grandes espacios sin árboles ni sombra (solamente dos: en el río Pichi Traful y en el Lago Villarino).
Ante esa situación y a diferencia de lo que nos pasó en el PN Los Alerces, nuestra elección tuvo que limitarse a pocas opciones. Elegimos la menos concurrida y ruidosa. Nos encontramos con vecinos bastante respetuosos en lo que a convivencia se refiere, aunque no así al respeto hacia la naturaleza, ya que era común ver ramas verdes hachadas, pesca con tridente o gente bañándose en el río (limpiando su cuerpo con jabón y shampoo, y ensuciando al mismo tiempo esa agua tan clara). El cuidado por parte de los guardaparques o la señalización eran acotados y, lamentablemente, como somos hijos del rigor, esos manejos incorrectos eran moneda frecuente.

Pichi Traful, Ruta de los siete lagos

Y acá nos visitaban las vacas

Más allá de todas esas situaciones, encontramos la manera de seguir disfrutando de la naturaleza. El río, además de ser provisión de agua, delimitaba una exclusiva isla que hacía las veces de nuestro lugar de almuerzo o merienda. Y si uno quiere ir a la búsqueda de mayor profundidad, camina río arriba donde se forman piletones, o hacia abajo en dirección al lago Traful.

Pichi Traful, Ruta de los siete lagos Pichi Traful, Ruta de los siete lagosMiráramos donde miráramos, el verde y el azul se mezclaban entre animales que venían a visitarnos ocasionalmente. Y si del mismo paisaje nos aburríamos, nos alejábamos un poco hacia distintos senderos y nos topábamos con un imponente salto de agua, conocido como Cascada Nivinco. Tras una caminata breve y fácil, se llega hasta un piletón natural, donde la temperatura permite zambullirse o simplemente disfrutar de esos instantes mágicos en los que se detiene en el aire un pedazo de agua hasta que se estrella contra una roca. Uno no puede dejar de pensar que eso está allí, día y noche, y así romper con la idea etnocéntrica y turística de que sólo abre en temporada.
Cascada Nivinco, Ruta de los siete lagosAhora bien, si de altura se trata, lo ideal es subir al pico más alto de la zona, en el cerro Falkner, que asciende a 2350 msnm. La caminata está anunciada con gran dificultad y muchas horas de duración, pero en casi 3 horas se puede subir y bajar sin mayores esfuerzos. Y vale la pena hacerlo. Desde la cima, la vista se extiende casi infinitamente y se puede disfrutar de distintos volcanes (Lanín, Quetrupillán y Villarrica), varios lagos (Villarino, Falkner y Meliquina) y la zigzagueante ruta 40 que se extiende hacia el norte, rumbo a San Martín de los Andes. Ese vertiginoso extremo marca el irresistible roce con el cielo, que se acerca con tan sólo estirar los dedos y sentir una increíblemente sensación real de libertad. Entonces, definitivamente, vale la pena llegar hasta allí para vivir lo que significa el espíritu del fanático del trekking, de aquel que le gusta poner al límite sus ansias de más, de descubrir y de llegar por el simple hecho de llegar. Mejor aun es cuando el logro se recompensa con esta fantástica vista.

Ruta de los siete lagos Volcanes, Ruta de los siete lagosEn algún momento había que bajar, en todo sentido, y volver a posar los pies sobre la ruta de asfalto. El norte nos esperaba y antes de llegar a San Martín, atravesamos el resto de los lagos y la cascada Vullignanco. Si bien la ruta de los siete lagos se terminaba, no así las bellezas naturales de esta región al sur de Neuquén. Por eso, continuamos hasta nuestra siguiente parada.

Cascada Vullignanco, Ruta de los siete lagos

Cascada Vullignanco

Última parada: Junín de los Andes
Esta ciudad tiene algunas particularidades: está a tan solo 40 km de San Martín, es costeado por el río Chimehuin y a unos 40 km se encuentra el lago Huechulafquen y el acceso al volcán Lanín. Si bien todo indicaría que cuenta con los exponentes para ser muy concurrido, vive a la sombra de San Martín y la mayoría de los que recorren las calles de Junín es por el día, como parte de una excursión. Allí nos recibió Alejandro y juntos llegamos a la conclusión de que no hay un foco marcado para que esa ciudad tenga el renombre que las bellezas naturales deberían garantizarle.
lagos-chimehuinSin embargo, eso no nos impidió conocerla a fondo, así como el río y el lago. El Chimehuin se convirtió en escenario de nuestros almuerzos, pequeños parates para detener la producción de nuestros diarios de viaje. Ya sea con algún “sánguche” o un mate de compañía, nos sentábamos en su costa a ver el agua correr y a dejarnos refrescar por la brisa que se dibujaba sobre la copa de los árboles.
Ruta de los siete lagosTambién tuvimos la oportunidad de recorrer una orilla poco frecuentada del lago Huechulafquen, conocida como El Contra. Sin embargo, el clima y el viento no acompañaron la tarde para poder disfrutar la cima del majestuoso volcán Lanín, que se dejó ver con un cúmulo de nubes sobre los copos de nieve eterna. De todas maneras, eso no impidió, aunque con mucho esfuerzo, llevar a cabo un humilde asado, que era constantemente amenazado por fuertes ráfagas de viento. Así fue nuestra última visita al PN Lanín y así dejamos atrás la región del sur.
Ruta de los siete lagosAhora nos toca seguir camino al norte, hacia la zona de los bosques plagados de araucarias o pehuenes. Pero antes de llegar a ese espectáculo único de la naturaleza, haremos una parada en otro parque nacional, conocido como Laguna Blanca. De esta manera, comenzamos a adentrarnos en el centro de la provincia, en un territorio completamente desconocido por nosotros, por lo que sólo queda dejarnos sorprender ante lo que Neuquén esconde.

¡Abrazos viajeros!

 

2 Replies to “Siete lagos y algo más del sur neuquino”

  1. Que belleza cada uno de los lugares y todas sus particularidades!!! Hermoso!! Cuanta naturaleza a su disposición!! Increíble!!! Sigan disfrutando y compartiendo tantos momentos lindos!!! Graciasss!!! Los extraño!!! Y los quiero, besossss!!!

    • Y lo mejor de todo es que está ahí para todos nosotros. Sólo hace falta ser más conscientes de la importancia del respeto por la naturaleza, así muchos y por mucho tiempo podremos disfrutar de sus paisajes. Abrazos viajeros!

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