Un recorrido por los Valles Calchaquíes (Salta)

Muchas veces se suele escuchar hablar de los “Valles Calchaquíes” y la publicidad turística pareciera reducirlos a una pequeña zona, aquella donde se cosecha la uva torrontés y tiene como casi única cabecera a la ciudad salteña de Cafayate. Sin embargo, su extensión es mucho mayor y recorre parte de las provincias de Salta, Tucumán y Catamarca, tomando casi como referencia a la mítica Ruta 40.

Las razones por las cuales se habla de esta zona como Valles Calchaquíes se relacionan con varios aspectos. Vayamos a la cuestión histórica-antropológica: mucho antes de la conquista inca, existieron diversos pueblos originarios en esta región y, producto de la imposición incaica, se los llamó conjuntamente diaguitas o paziocas (que también se extendieron hacia el norte de Salta y Jujuy). Sin embargo, cada uno de esos pueblos tenía nombre propio y solía vinculárselo con algún cacique de la comunidad o con algún nombre alusivo en lengua Kakán (común a los pueblos diaguitas). A su vez, entre ellos se han identificado distintas “culturas” que, a lo largo de los años, fueron desarrollando diversas técnicas en el uso de los metales y la alfarería (en cuanto a los colores, los diseños, las formas, etc.). Se podría nombrar a la cultura santamariana entre los años 800 y 1000 dC o las culturas Ciénaga (0 a 650 dC), Condorhuasi (400 a 700 dC), Aguada (800 a 1100 dC) y Belén (1000 a 1475 dC).

Valles CalchaquíesEntre todos aquellos nombres y producto de la férrea resistencia a la invasión española, se destacó el de la comunidad del cacique Juan Calchaquí, quien encabezó la primera de las tres Guerras Calchaquíes (entre 1560 y 1563) y resultó victorioso. Por su evidente importancia, el nombre de este cacique sirvió para conocer no sólo a la región sino también al principal río que la atraviesa, desde el sur de la puna salteña (en el pueblo de La Poma) hasta el norte catamarqueño (en la ciudad de Santa María). Algunas fuentes consideran que estos Valles Calchaquíes se extienden por toda la zona oeste de Catamarca, incluso hasta el norte de La Rioja, donde primaron los aborígenes capayanes.

Como decíamos, también se cruza un aspecto geográfico debido a la presencia de este importante río que baja desde la puna salteña, hoy conocido como el río Calchaquí. En todo su camino, se va cruzando y juntando con otros ríos, como el de Las Conchas, Santa María, Cachi, entre otros. En definitiva, los “Valles Calchaquíes” implican una extensa zona de valles -de alrededor de 500 km de largo- recostados entre cordones montañosos y cursos de agua que han definido un paisaje tan bello como productivo. Actualmente, las dos principales actividades de la zona se reparten a los curiosos visitantes: por un lado, la producción de vino torrontés, lo que convierte al sur salteño en una interesante ruta del vino; y por otro lado, el turismo es atraído por espectaculares y eclécticos paisajes, que van desde los secos colores de las montañas hasta el frondoso verde de las plantaciones.

Derivado de este último punto, queda la otra razón por la cual hablar de esta zona como Valles Calchaquíes. Si bien allí existieron comunidades como los Quilmes, los Capayanes, los Yokavil, los Hualfines, y otros, prevaleció aquel nombre como marca turística para toda la región. Y hoy se pueden visitar los restos arqueológicos y arquitectónicos de dichas comunidades.

Entonces, ahora sí, comienza nuestro recorrido por los Valles Calchaquíes-Diaguitas. Decíamos que la Ruta 40 es una buena referencia para ubicarnos, ya que al sur del cruce carretero más alto del mundo (el Abra del Acay, que alcanza los 4995 msnm) nos encontramos con el pequeño pueblo de La Poma. Un lugar tranquilo, alejado de la ripiosa ruta, que recostado a los pies de los cerros ve nacer el río Calchaquí.

Puente del Diablo, Valles CalchaquíesEn las cercanías de La Poma, la Ruta 40 nos permite llegar a una formación rocosa muy particular. Se trata del Puente del Diablo, una caverna de 111 metros de largo, resultado de lavas y caliza que han dejado esta curiosa forma sobre el río. Al recorrerla, se pueden observar estalactitas, estalagmitas y bancos de ónix. Sin embargo, es condición visitarla con guía y hacerlo únicamente entre los meses de abril y diciembre. Entonces, tuvimos que conformarnos con disfrutarla desde el exterior.

Puente del Diablo, Valles CalchaquíesPuente del Diablo, Valles CalchaquíesRetomando la Ruta 40 con rumbo sur, nos dirigimos al siguiente pueblo de Payogasta, momento glorioso en el que retorna el asfalto y uno deja de preocuparse por el estado del camino. En ese trayecto, volvemos a ver grandes porciones de verde, obsequios del río Calchaquí que va bañando los alrededores de su cauce y permite las plantaciones a gran escala. Quizás será por eso que también en ese tramo nos cruzamos con los graneros incaicos que cumplían la función de almacenar los cultivos y la producción de la zona, como semillas, maíz, porotos, cueros, lanas, entre otros.

Valles CalchaquíesValles CalchaquíesEn Payogasta se encuentra la intendencia del Parque Nacional Los Cardones, que hizo las veces de conector entre los Valles Calchaquíes y el Valle de Lerma. Vale la pena hacerse una escapada por la RP 33 y transitar por los 20 km recorribles del parque. Para nuestra sorpresa, es el único cuya zona visitable está sobre una ruta asfaltada, es decir, que no se puede ingresar a senderos u otros sectores del parque. Además, no cuenta con ningún tipo de hospedaje ni espacio de acampe, por lo que se lo visita en muy poco tiempo.

Sobre aquella ruta, son cuatro los puntos para detenernos y contemplar la inigualable concentración de cardones. El primero de ellos marca el ingreso al parque y el inicio de la Recta del Tin Tin. Desde allí se observan los 11 km que se extienden en línea perfectamente recta con sentido oeste-este. Según las versiones de algunos investigadores, es probable que este ancestral camino haya integrado la red de caminos andinos durante el imperio inca (entre los siglos XV y XVI) de más de 30.000 km, conocido como Qhapaq Ñan.

Recta del Tin Tin, Valles CalchaquíesA mitad de dicha recta, aparece el segundo punto, que ofrece un breve recorrido por uno de los cardonales más extensos de Sudamérica, el cual se extiende en un valle de 10.000 hectáreas. Allí comenzamos a entender el por qué del nombre del parque. Si bien existen cardones en todo el norte argentino, éste es un museo viviente natural. La particularidad de esta planta es que, al crecer en zonas áridas y con mucho viento, debe aprovechar cada centímetro cúbico de agua. Es por eso que sus espinas, de 10 cm, además de protegerlo, evitan la pérdida de humedad de la planta. A su vez, en estas espinas se condensan gotas de agua, que al caer al suelo son absorbidas por las raíces y luego aprovechadas por el cardón. Otro dato curioso es la también importante presencia de un pequeño arbusto conocido como jarilla. Esta planta favorece el crecimiento de los pequeños cardones al brindarles refugio del frío y sombra en verano. Según los estudios, se estima que de las 80.000 semillas que genera la pascana (el fruto del cardón), tan sólo se germina una, siempre caiga bajo la protección de una jarilla.

Parque Nacional Los Cardones, Valles CalchaquíesEl tercer punto nos brinda otra perspectiva de la Recta del Tin Tin, ahora posicionados desde el extremo este del parque. A diferencia de la primera parada, la tercera tiene una mayor elevación y se observa mejor la imponente línea que marca la ruta. Y algunos kilómetros más adelante, se llega al punto más alto de Los Cardones, la Piedra del Molino (3354 msnm), desde el cual se disfruta del Valle Encantado que se esconde entre altos y verdes cerros. Si se continúa por dicha ruta, se atraviesa la Cuesta del Obispo, que nos devuelve a la RN 68 en la ciudad de El Carril.

Volviendo a la Ruta 40, son pocos los kilómetros que separan Payogasta de Cachi. Este pequeño pueblo, casi detenido en el tiempo, descansa al cuidado del imponente Nevado de Cachi, que se eleva a los 6720 msnm. Al recorrer las calles, se puede acceder a cualquiera de sus tres miradores o bien, en la plaza principal, disfrutar de su iglesia del siglo XVIII. Inclusive, si nos vamos un poco más lejos, son varios los sitios arqueológicos y arquitectónicos para conocer, como El Tero (dentro de la zona urbana), Las Pailas (a 16 km, al pie del Nevado de Cachi) –que fue habitado por 4000 personas-, o Puerta La Paya. Lamentablemente, dichos paseos deben realizarse con un guía pago, por lo que optamos por seguir nuestro viaje.

Cachi, Valles Calchaquíes

Cafayate, Valles Calchaquíes

Al llegar a Cafayate, el Dakar 2017 nos pasó de largo.

Por una cuestión del estado del camino y de las distancias que deberíamos recorrer, no continuamos nuestro viaje por la Ruta 40, sino que decidimos llegar a Cafayate por la RN 68 y recorrer la imponente Quebrada de las Conchas. Esta reserva natural, que corre junto al río Las Conchas –cuyo nombre se debe a las conchas y valvas fósiles que se descubrieron en su lecho-, resguarda diversas formaciones rocosas que han sido el resultado del constante movimiento de la naturaleza por más de 90 millones de años. Según explican sus carteles, su origen se retrotrae a grandes remociones de masa que ocurrieron debido al rompimiento de lagos intermontanos que, con el drenaje y el acarreo, fueron socavando y abriéndose paso por las montañas. A su vez, como podrán ver en las imágenes, es el óxido férrico el que le da el tono ocre-rojizo a los diversos cerros.

Alemania, Valles Calchaquíes

Aquí inicia la Quebrada de las Conchas

Quebrada de las Conchas, Valles CalchaquíesEste paisaje natural se extiende por casi 80 km, desde el pequeño poblado de Alemania hasta la ciudad de Cafayate, que se caracteriza por ser el principal nodo productor de vino salteño. En todo su recorrido, se atraviesan distintos puntos que están muy bien señalizados: el Mollar, la Punilla, los Castillos, las Ventanas, el Obelisco, la Yesera, el Fraile, el Sapo, Santa Bárbara, Tres Cruces, el Anfiteatro y la Garganta del Diablo.

Los Castillos en Quebrada de las Conchas, Valles Calchaquíes

Los Castillos

Los Castillos en la Quebrada de las Conchas, Valles Calchaquíes

Los Castillos

La Yesera en la Quebrada de las Conchas, Valles Calchaquíes

La Yesera

El Sapo en la Quebrada de las Conchas, Valles Calchaquíes

El Sapo

El Anfiteatro en la Quebrada de las Conchas, Valles Calchaquíes

El Anfiteatro

La Garganta del Diablo en la Quebrada de las Conchas, Valles Calchaquíes

La Garganta del Diablo

De esta manera, atravesamos parte de la provincia de Salta por sus Valles Calchaquíes. Todavía nos falta seguir viaje hasta las provincias de Tucumán y Catamarca. Pero eso quedará para una segunda parte de esta nota.

 

¡Abrazos viajeros!


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