Un recorrido por los Valles Calchaquíes (Tucumán y Catamarca)

En la primera parte de esta nota, iniciamos nuestro viaje por los Valles Calchaquíes en la provincia de Salta. Ahora es momento de continuarlo por la provincia de Tucumán.

Habíamos dejado atrás Cafayate y volvimos a la Ruta 40 para adentrarnos en una nueva provincia y rápidamente nos recibió el sitio arqueológico que resguarda las ruinas del pueblo de los Quilmes (o quilme). Dichos aborígenes, que formaron parte de los diaguitas, habitaron esta zona durante muchos años. Cuentan que los Quilmes huyeron del avance incaico en el norte chileno y emigraron hasta esta zona del oeste tucumano, negándose a ser vasallos de un invasor extranjero y fueron acogidos por los diaguitas. Vivieron allí hasta que los españoles, luego de la tercera de las Guerras Calchaquíes, los obligaron a trasladarse a la provincia de Buenos Aires. En esa peregrinación, las mujeres decidieron tirarse al vacío con sus hijos en brazos para no ser esclavos del europeo. Al llegar a destino, luego de 1200 km de recorrido, conformaron la reducción de Santa Cruz de los Quilmes, pero hacia principios del siglo XIX este pueblo estaba prácticamente desaparecido. Sin embargo, su historia es tan rica y tan viva que aun se mantiene en pie.

Ruinas de los Quilmes, Valles CalchaquíesCerca de Amaicha del Valle, este sitio arqueológico se acuesta de forma espectacular sobre el cerro Alto del Rey, razón que explica el origen de su nombre en lengua kakán (“entre cerros”). Alejándonos pocos kilómetros de la ruta 40, nos acercamos hasta la entrada donde cobran el acceso de $50 por persona. Tras una breve explicación de un guía local, quedamos en libertad de recorrer el sitio por nuestra cuenta.

Ruinas de los Quilmes, Valles CalchaquíesLas Ruinas de los Quilmes ofrecen distintos espacios para conocer, desde zonas de cultivos, viviendas, pucarás y caminos de piedra. Está claramente delimitada aquella zona que ha sido analizada por arqueólogos y reconstruida para su visita posterior de aquella otra zona de viviendas cuyas pircas descansan escondidas entre matorrales y pequeños arbustos. El ejercicio de comparar ambos es clave para entender la importancia de mantener estos restos de la forma más original posible.

Ruinas de los Quilmes, Valles Calchaquíes

Ruinas de los Quilmes, Valles Calchaquíes

Las ruinas que no fueron reconstruidas.

El viaje por los Valles Calchaquíes puede continuar por la ruta tucumana 307, que conduce al Este atravesando la imponente cuesta El Infiernillo y que pasa junto al omnipresente verde de Tafi del Valle y desciende hasta el bello embalse de El Mollar. Sin embargo, en nuestro caso, apostamos por seguir rumbo sur por la Ruta 40, ingresando a la provincia de Catamarca.

Ruta 40, Valles CalchaquíesDe esta manera, arribamos a la ciudad de Santa María de Yocavil, ícono de lo que ha sido la cultura santamariana de hace más de 1000 años. El último nombre alude al pueblo que vivió en aquella zona, que quiere decir “pueblo fuerte”, y se pueden observar los restos de esta comunidad en el pucará sobre el Cerro Pintado, junto a la localidad de Las Mojarras. Otro sitio arqueológico se ubica un poco más al norte, sobre la Ruta 40 y a pocos kilómetros del cruce con Tucumán, conocido como Fuerte Quemado, cuyo cerro es coronado por la curiosa construcción de piedras “La Ventanita”. Todos los restos arqueológicos de la zona están muy bien resguardados en el Museo Arqueológico Eric Boman.

Santa María, Valles CalchaquíesSanta María, Valles CalchaquíesSin alejarse mucho de la ciudad, otro paseo por la zona puede llevarnos al Cerro de Colores, una colorida formación rocosa que marca el extremo este del valle del río Santa María. La aridez, por la lejanía con el curso de agua, es la que rige por estos parajes y es recomendable llevar agua y algún gorro para protegerse del abrasador sol.

Cerro de Colores en Santa María, Valles CalchaquíesPara muchos, en Santa María finaliza la zona de los Valles Calchaquíes. Sin embargo, como decíamos, hay quienes consideran que estos valles se extienden hasta el norte de La Rioja. Por esta razón, decidimos continuar este recorrido por Hualfín, Belén y Londres, tres puntos que comparten varios aspectos geográficos, históricos y turísticos con los que venimos conociendo.

Pozo Verde en Hualfín, Valles CalchaquíesEntonces, la siguiente parada fue el pequeño pueblo de Hualfín, que a su vez es la puerta de entrada a la puna catamarqueña a través de la RP 43, que lleva hasta Antofagasta de la Sierra y el imponente Campo de Piedra Pomez. Pero Hualfín combina bellezas naturales e historia, por lo que decidimos quedarnos unos días para disfrutar de este pueblo. Sin dudarlo, nos fuimos directo hasta el camping libre de Pozo Verde, no sólo por la posibilidad de ubicar la casa rodante y porque cuenta con agua potable (no hay luz eléctrica), sino además porque es uno de los pocos puntos norteños donde conseguir algo de agua para nadar. Esta reserva municipal conserva un extenso arroyo que se extiende entre los surcos de un cañadón y va dejando una serie de pozones de agua verde, cuyo color se debe a los metales enterrados en el fondo de las tierras y también a las pequeñas algas adheridas a las rocas. Estos piletones naturales, luego de grandes lluvias, llegan a alcanzar los 7 metros de profundidad.

Pozo Verde en Hualfín, Valles CalchaquíesPozo Verde en Hualfín, Valles CalchaquíesAdemás, en Pozo Verde está el pucará de Hualfín, ubicado al este del Cerro Colorado. Al recorrerlo, nos encontramos con varios cimientos de construcciones, identificables por pequeños muros de pircas. Lamentablemente, este sitio ha quedado bastante abandonado y son muchos los carteles repletos de información que ya son ilegibles.

Pucará de Hualfín, Valles CalchaquíesAunque muy pequeño, los atractivos de Hualfín no terminan en aquella reserva. En el mismo centro de informes, se puede visitar la capilla que data de 1770, haciéndola la segunda más antigua de la provincia. También allí se puede recorrer un emprendimiento único como es la Bodega de Hualfin, ya que es de gestión municipal y cuenta con un predio de 10000 m2 y 100 hectáreas de vid, lo que fortalece la actividad agrícola local al permitirle elaborar 350 toneladas de uva Malbec y Torrontés. Y si andan a la búsqueda de aguas termales, Hualfín y Los Nacimientos (a sólo 10 km) son dos centros destinados a aquellos que necesitan tratamientos traumatológicos o epidérmicos.

Capilla de Hualfín, Valles CalchaquíesLa Ruta 40 sigue su camino y nosotros volvimos a disfrutar de un pavimento bien joven y en perfectas condiciones. Más adelante nos esperaba Belén, conocida como “la cuna del poncho” y eso explica por qué existe en Catamarca La Ruta del Telar. Consiste en una red de talleres familiares artesanales, cooperativas y comunidades de pueblos originarios. De esta manera, es posible visitar los distintos locales para aprender de esta práctica artesanal en sus telares rústicos y el legendario huso criollo, disfrutar de la calidad de sus productos y llevarnos algunos recuerdos bien catamarqueños. Esta ruta nos invita a detenernos en las localidades de Santa María, Hualfín, Belén, Londres y otros puntos de la zona.

Belén, Valles CalchaquíesA tan sólo 20 km de Belén, se encuentra el segundo pueblo de Argentina fundado por los españoles (el primero fue Santiago del Estero), tristemente bautizado en honor a los reyes de Inglaterra: Londres. Este pueblo es la puerta de entrada a uno de los sitios arqueológicos más importantes del norte, conocido como el Shincal de Quimivil, que queda a sólo 5 km. Su nombre se debe al pequeño árbol “el shinqui”, que cubría gran parte de la zona y dificultaba hallar este sitio. A diferencia de los otros sitios que pertenecieron a la cultura diaguita, éste consistió en un centro administrativo construido y habitado por los incas, que sirvió de capital administrativa para la región del collasuyu (uno de los cuatro sectores del imperio inca, correspondiente a Bolivia, norte de Chile y de Argentina). Como sucedió con las ruinas de los Quilmes, éstas también fueron reconstruidas y organizadas para ser visitadas por viajeros. El paseo dura alrededor de 2 horas, donde se recorren la plaza principal, los morteros para la molienda, las grandes viviendas y hasta un tramo del Qhapaq Ñan (el ancestral camino del inca). Si se consigue la visita extendida, también se puede ascender a las “Escaleras al cielo”.

El Shincal de Quimivil, Valles CalchaquíesEl Shincal de Quimivil, Valles CalchaquíesEl Shincal de Quimivil, Valles CalchaquíesEl Shincal de Quimivil, Valles CalchaquíesAllí finaliza este extenso recorrido por los Valles Calchaquíes, una zona cargada de historia y de bellezas naturales. Hoy tenemos la suerte de contar con una ruta en muy buen estado que los atraviesa de punta a punta. Por eso, ya no hay excusas para no hacerse una escapada y disfrutar de este rinconcito en las provincias de Salta, Tucumán y Catamarca. Nos vemos en la próxima aventura.

¡Abrazos viajeros!



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