Dame la mano y vamos a darle la vuelta al Famatina

Las fallas geológicas han determinado insoslayablemente los diseños y trazados urbanos, incluso han “seleccionado” dónde se podrían asentar poblaciones y dónde no sería conveniente. En el caso de la provincia de La Rioja, los recorridos que se pueden realizar para conocerla son un claro ejemplo de aquellas definiciones naturales. Esta provincia está atravesada de norte a sur por dos de los cordones serranos más imponentes del país: por un lado, las Sierras del Velasco, que se caracterizan por tener la mayor extensión (más de 270 km); y por otro lado, las Sierras del Famatina, cuyo pico –conocido como Nevado de Famatina o Cerro General Belgrano- alcanza la mayor altura dentro de una serranía (6097 msnm), convirtiéndose en la cumbre no andina más alta de América. Ya sea hacia el oeste, hacia el este o entre ambos cordones, se abren extensos valles y muchos pueblos para visitar. Nosotros decidimos tomar de referencia el imponente cerro Famatina para rodearlo y así comienza el recorrido…

El imponente cordón FamatinaPor el noreste del Famatina, donde otros cerros aun no permiten verlo, ingresamos a La Rioja por la Ruta 40 y atravesamos el Departamento de San Blas hasta uno de los campings municipales más grandes del país: Andolucas. Es verdad que aun estamos lejos del Famatina, pero les recomendamos hacer una parada aquí, especialmente cuando el calor apremia y teniendo en cuenta los lugares con agua no abundan en el norte.

Camping de AndolucasRodeado de pequeños arroyos, hay que caminar alrededor de 500 metros para llegar hasta una serie de piletones naturales muy convocantes. Si bien la sombra no sobra, el agua fresca alivia los calores riojanos. Incluso, el último piletón es tan grande que cuenta con su propio salto de agua.

Sin embargo, cabe aclarar lo siguiente: debido a las particularidades excluyentes del lugar, lamentablemente este camping se abarrota de gente durante las vacaciones, y especialmente los fines de semana. Las imágenes que siguen grafican por qué conviene esperar a que pase el furor estival para disfrutar de los sonidos de la naturaleza.

Camping de AndolucasCamping de AndolucasAhora bien, si ya andamos por ahí, también recomendamos recorrer algunos kilómetros para visitar el sitio arqueológico de Hualco, ubicado en la cima de un cerro y que ofrece diversos senderos para conocer distintas construcciones de piedra de la “cultura de Hualco”. Debido a la exposición al sol, traten de acercarse con gorro y una botella con agua.

Sitio arqueológico de Hualco, La RiojaLuego de esos chapuzones, ya estábamos fresquitos para seguir camino y comenzar a disfrutar del abrigo del cordón del Famatina. En lugar de seguir rumbo sur por la 40, nos desviamos hacia Campanas con la intención de visitar el Parque Diaguita y continuar el viaje por la RN 78. Sin embargo, al acercarnos hasta aquel sitio arqueológico, nos encontramos con un lugar tan mal señalizado y tan mal mantenido que pocos son los vestigios diaguitas que se pueden observar entre los pinchudos arbustos.

Por fin llegamos al pueblo de Famatina, que recibe el nombre del imponente cordón montañoso que se erige a sus espaldas y que significa “madre de metales”. Lamentablemente, es mundialmente sabido que el cerro Famatina guarda inmensas cantidades de oro y otros minerales muy valiosos. Por ejemplo, a principios del siglo XX se llevó a cabo una obra de ingeniería de alta montaña y, a través de nueve estaciones, se construyó un cable carril que permitió transportar los minerales extraídos a casi 5000 msnm desde la mina La Mexicana hasta la ciudad de Chilecito. Esa extracción se extendió por casi 50 años, hasta que la mina fue cerrada. Hoy se permite la extracción artesanal y a baja escala del oro, que sólo realizan algunos pobladores que viven en las montañas.

Hace unos años atrás, con el boom extractivo en nuestro país, otras empresas extranjeras volvieron a insistir con el tema del oro y a proponer proyectos de megaminería a cielo abierto. A diferencia de La Mexicana, que funcionaba en socavones, estos proyectos pretenden extraer más rápido y a menores costos los minerales, volando buena parte de los cerros y desarmando la roca con solución cianurada y otros metales pesados. Proyectos como éstos funcionan hace tiempo en San Juan y Catamarca, pero los pueblos de Famatina y Chilecito salieron a la calle a protestar por los riesgos que conlleva un sistema extractivo como el mencionado y decidieron implementar un corte en el camino a los cerros. Bajo la consigna “El Famatina no se toca”, lograron frenar a nueve empresas que vienen insistiendo año tras año. Hoy, por suerte, todo está calmado, hasta que vuelvan a probar y serán las campanas de las iglesias las que avisarán el intento de paso de los camiones.

Corte en Famatina por las mineras

Citando a Nelson Mandela, un cartel sentencia: “Cuando un hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz”

Como todo está calmado, pudimos concentrarnos en dar algunas vueltas por el pueblo y sus alrededores. Por ejemplo, en la iglesia de la plaza principal se puede conocer un Cristo articulado, que consiste en una obra artística de tamaño natural que fuera traída desde el Alto Perú en el siglo XVIII. O también, para quienes buscamos un poco más de adrenalina, la cuesta de parapentes está ubicada a pocos kilómetros al norte y alcanza los 1640 msnm hasta lograr una espectacular vista a la Sierra del Velazso.

Entre el Famatina y el VelascoSi lo que prefieren es un contacto con la naturaleza del lugar, un amigo nos llevó a visitar dos rincones alejados, poco conocidos. Rodeando el cerro de la cruz por su base, se llega a un estanque natural, donde el verde de los sauces brota por todos lados. Si bien no es utilizado para acampar, definitivamente es un lugar recomendable para hacerlo. Y si cuentan con movilidad propia, luego de la barrera por el Famatina, se abre un camino a la izquierda que conduce a las Cavernas de las brujas. Después de dejar estacionado el vehículo, hay que cruzar caminando el río y pasar junto a la vieja usina. Finalmente, se accede a un vallecito donde, entre las más diversas y coloridas formaciones rocosas, se destaca una serie de grandes cavernas en altura.

Famatina

Cavernas de las brujas, FamatinaCavernas de las brujas, FamatinaA tan sólo 30 km más al sur de Famatina se encuentra la ciudad de Chilecito, el portal de acceso para el cable carril hacia La Mexicana. A los 1075 msnm se encuentra la primera de las nueve estaciones que, luego de 35 km, asciende hasta los 4603 msnm. Hoy, este cable carril puede visitarse fácilmente en las estaciones 1 (donde se encuentra el museo) y 2 (también conocida como “El Durazno”), mientras que para la tercera (“El Parrón”) hay que tener en cuenta el estado del camino o llegar a pie. Es posible continuar por las montañas hacia la mina, pero requiere preparación específica y muchas ganas.

La primera estación del cablecarril a la mina La Mexicana, Chilecito

La segunda estación del cablecarril a la mina La Mexicana, Chilecito

La segunda estación

En nuestro caso, optamos por llegar caminando hasta la tercera estación, atravesando el Cañón del ocre y el río Amarillo que baja desde la mina y que adquiere ese color tan particular por los metales que aun residen en los socavones de la montaña. Este sendero tiene una longitud de 8 km (ida y vuelta) y comienza cuando la ruta de ripio atraviesa ese río. El estado del camino está bastante deteriorado, por lo que es mejor hacerlo a pie. Faltando menos de un kilómetro, llegamos al acceso del Puesto de Don Abraham, donde hay una tranquera para ingresar y luego se comienza a subir el cerro hasta la estación del cablecarril, ubicada a 1974 msnm.

La tercera estación del cablecarril a la mina La Mexicana, ChilecitoLa tercera estación del cablecarril a la mina La Mexicana, Chilecito

Hacia la tercera estación del cablecarril a la mina La Mexicana, Chilecito

El río Amarillo

En nuestro viaje que rodea al Famatina, volvimos a la Ruta 40 en busca de un poco de tranquilidad natural en el marco de la chaya riojana, que suele ser muy convocante en Chilecito. Nos contaron de un camping municipal en la vecina Sañogasta, conocido como El Bosquecillo. A diferencia de lo que nos pasó en Andolucas, este camping, por estar a más de 25 km de la ciudad, es sumamente tranquilo y sólo frecuentado de día, aprovechando que no cobran el acceso o la estadía. Por las noches, solíamos estar solos y el ruido del arroyo que atraviesa el camping amenizaba nuestro sueño. Había que descansar bien porque nos esperaba la Cuesta de Miranda.

El Bosquecillo, ChilecitoLa mítica Ruta 40, sobre la cual ya hemos hablado bastante, nos suele obsequiar espectaculares paisajes. Este es el caso del tramo que va entre Sañogasta y Villa Unión, que corre junto al río Miranda y a la quebrada que éste ha formado con los años. Cuentan que dicho tramo fue construido entre 1919 y 1928, pero recién hace tres años fue pavimentada. Lamentablemente, durante esa jornada nos acompañaron la llovizna y las bajas nubes, lo que dificultaron contemplar a pleno el paisaje rojizo.

Cuesta de Miranda, La Rioja

Cuesta de Miranda, La Rioja

Cuesta de Miranda, La RiojaCon las ganas de levantar un poco los colores y aprovechando la mejora del clima, en lugar de parar en Villa Unión, seguimos 30 km por la Ruta 40 hasta dar con el Vallecito Encantado, un paisaje que combina la aridez con la fertilidad. Resulta que aquel paraje tan desolador es atravesado por pequeños cursos de agua, que se llenan sólo con lluvias, adornando las laderas de las montañas con un poco de verde. También la erosión ha sabido dejarnos curiosas formas en algunas rocas, como por ejemplo la que algunos asemejan a la Copa del Mundo y es la típica postal de este punto sobre la 40.

Vallecito Encantado, La RiojaVallecito Encantado, La RiojaAun nos faltaba completar la vuelta (o mejor, la herradura) alrededor del Famatina y tuvimos que volver sobre nuestros pasos para hacer 70 km por la RN 76 hasta Vinchina con la idea de conocer el pueblo y hacer la escapada hasta la Reserva Laguna Brava. Gracias a las vueltas de la vida, terminamos parando con unos amigos que poseen una cooperativa de turismo, la única agencia en todo Vinchina, y que se dedica a visitar la laguna. Así que fue cuestión de organizarnos con ellos y salir rumbo al norte para terminar la vuelta al Famatina.

Monumento al arriero, Vinchina

Monumento al arriero que da la bienvenida a Vinchina.

El recorrido comienza justo cuando termina el pueblo, allí hay un control que cobra el “acceso” a la reserva ($30 por persona) y pocos kilómetros más adelante comienza el primer tramo de ripio. Justo allí empezamos a andar junto al rojizo río y surcamos la imponente Quebrada de La Troya, que nos ofrece un zigzagueante camino que parece ir y venir con los vaivenes del curso de agua. Durante esos casi 30 km nos fuimos cruzando con distintas formaciones rocosas (como la pirámide o la herradura) y pasando junto a accesos que llevan a conocer las huellas fosilizadas de dinosaurios o rastros de troncos petrificados.

La herradura, Quebrada La Troya

La herradura

La pirámide, Quebrada La Troya

Apenas termina la quebrada, vuelve el asfalto y un poco más adelante se encuentra el último pueblo sobre la ruta: Alto Jagüe. Su mayor atractivo está en su calle principal, ya que han aprovechado el lecho de un arroyo que atraviesa el pueblo y que se llena de agua con las crecidas. Eso explica por qué las veredas y las casas están a más de 1,5 metros de la calle.

Alto Jague, La RiojaLa RN 76 sigue por unos 30 km por el asfalto y finalmente vuelve al definitivo ripio. Allí comienza un nuevo paisaje, esta vez más desolador y árido que la quebrada, pero que va pintando coloridas postales a los costados de la polvorienta ruta, mientras guanacos, vicuñas y cóndores adornan las montañas.

Vicuñas y guanacos camino a la Laguna BravaVicuñas y guanacos camino a la Laguna BravaCóndores camino a la Laguna BravaEn el recorrido, se atraviesan algunos refugios de piedra, que fueron construidos durante la década de 1870 por Sarmiento, con el fin de dar cobijo a la ancestral tarea del arriero andino, quien solía atravesar el “Camino de los Toros”.

Refugios camino a la Laguna BravaCamino a la Laguna BravaCamino a la Laguna BravaVarios kilómetros antes del paso internacional Pircas Negras llegamos a la Laguna Brava, de un color que va del blanquecino -producto de la sal que baña sus aguas- a un azul zafiro –que se observa hacia el centro de la laguna, gracias a un leve incremento de su profundidad. El viento, los flamencos, el polvo blanco, son parte del paisaje cotidiano en aquellos aparentemente desolados rincones de la cordillera.

Reserva Natural Laguna Brava, La RiojaReserva Natural Laguna Brava, La Rioja

Reserva Natural Laguna Brava, La Rioja

Restos del avión que se estrelló en la laguna hace más de 60 años.

Reserva Natural Laguna Brava, La RiojaA la vuelta de nuestro viaje, hicimos una breve parada en otro de los puntos históricos de la zona: las Estrellas de Vinchina. Éstas se encuentran en el extremo norte del pueblo y consisten en montículos circulares de piedras de aproximadamente 10 metros de diámetro. Aprovechando los colores rojos, azules y blancos de las piedras, confeccionaron enormes diseños geométricos que simularían ser estrellas de diez puntas rojizas y diez azuladas. Aun no se sabe bien con qué fin fueron construidas por los Capayanes, el pueblo que habitó dicha región.

Estrellas de VinchinaÉsta fue sólo una manera de dar una vuelta por La Rioja, tomando de referencia uno de los cerros más imponentes y mejor observados desde distintos puntos de Catamarca, La Rioja y San Juan. Y además, siguiendo a la consigna, decidimos no tocar el Famatina, sino darle la vuelta.

 

Será hasta la próxima… ¡Abrazos viajeros!


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