Las Yungas, de Jujuy a Catamarca (Parte 1)

Casi sin darnos cuenta, al comenzar a recorrer las provincias del Noroeste argentino, fuimos topándonos con zonas por demás verdes, aunque no le encontrábamos relación entre ellas. En ocasiones como esa, ayuda mucho leer para saber qué rumbos estamos tomando, por dónde es que andamos y hacia dónde vamos. En efecto, atravesábamos a contrapelo una de las ecorregiones más fértiles del país: las Yungas.

De inmediato este nombre nos llamó la atención y fue la respuesta a los colores y las temperaturas que estábamos percibiendo. Cuando hablamos de yungas, nos referimos a lo que se conoce como “selva tucumano-boliviana”, es decir, un tipo de nuboselva que concentra una enorme biodiversidad y se recuesta sobre cerros de diferentes alturas. Las nuboselvas se deben a que, sobre las laderas de los cerros, suelen quedar retenidas nubes y cubren parte de las selvas. Dentro del territorio argentino, las yungas se extienden en sentido norte-sur desde el límite salteño con Bolivia, atravesando las provincias de Jujuy, Tucumán y el sudeste de Catamarca, hasta desaparecer en las sierras precordilleranas. El profundo verde se comprende por su exuberante flora, integrando diferentes estratos de vegetación de acuerdo a la altura. Para el ojo no entrenado, las diferencias entre ellas casi no se aprecian, pero intentaremos aproximarnos a sus diferencias:

  • Selva pedemontana (entre 400-700 msnm): es una de las zonas más amenazadas, ya que el 75% de su superficie original fue transformada por el avance de la frontera agrícola y sólo el 1% se encuentra protegido.
  • Selva montana (700-1500 msnm): donde se registran las mayores precipitaciones pluviales y cierta vegetación es reemplazada por otra (se dejan de ver tantas lianas y aparecen árboles más altos).
  • Bosque montano (1500-3000 msnm): también conocido como bosques nublados, es donde el paisaje deja de ser tan densamente húmedo y los altos árboles dominan el entorno.
  • Pastizales de neblina (por encima de los 2400 msnm): ya alejados de las yungas, se caracterizan por los pastizales bajos y espinosos del dominio andino-patagónico, aunque también se observan pequeños bosques de árboles de bajo porte (queñoa, antarco, puscaya).

Mapa de las yungas en ArgentinaLa enorme biodiversidad que concentran las yungas es comparable con  las de la selva paranaense, comprendida en el Litoral argentino. La diferencia entre ambas regiones es que la primera se ubica sobre cerros de distintas alturas, mientras que la Mesopotamia llega a pocos metros sobre el nivel del mar, con su mayor altura en la provincia de Misiones.

Decíamos que estábamos recorriendo las yungas a contrapelo ya que fuimos viajando en dirección sur-norte. Pero para que se comprenda mejor la progresión de este ecosistema, les contaremos el recorrido de atrás para adelante. Así es que comenzaremos por uno de los parques nacionales ícono de este tipo de ambiente: el Parque Nacional Calilegua. Se accede a través de la RP 83, que se abre camino cerca del puente sobre el río San Lorenzo (hacia el este de Jujuy). Son 10 km de ripio hasta la seccional Aguas Negras, donde también está ubicado el camping agreste con baños y sin agua potable (hay otro camping con menos servicios en la seccional Mesada de las Colmenas, a 1150 msnm y a 13 km del anterior). En cuanto al camping, advertimos sobre la excesiva presencia de insectos que se regocijan con andar picándonos a toda hora. Por eso es importante el uso de repelente.

Las yungas en el PN CalileguaPero para entender la razón de ser de este parque y su relación con el entorno, conviene hacer un poco de historia. Se ubica cerca de Calilegua, un pequeño pueblo que nació a la sombra del crecimiento del ingenio azucarero Ledesma (con más de 100 años de edad). De la misma manera fue que nacieron y crecieron el pueblo homónimo de la empresa, “Pueblo Ledesma”, y Libertador General San Martín (hoy una ciudad con más de 50.000 habitantes). Esta empresa cuenta con cientos de miles de hectáreas a la redonda y parte de esa zona representan las más de 76.000 hectáreas que en 1979 donó al gobierno nacional para crear este parque y así proteger la biodiversidad de la ecorregión, las yungas y los recursos hídricos de la zona. Ese aporte es fundamental ya que, como decíamos, la selva pedemontana es un ambiente de transición único entre dos ecosistemas contrastantes como el seco bosque chaqueño y las húmedas yungas, pero tan sólo el 1% está protegido.

Sin embargo, aquella donación plantea algunas cuestiones a ser revisadas. Por un lado, debido a encontrarse en zonas de montaña, dichos terrenos no son cultivables para la caña de azúcar, principal materia prima del ingenio. Razón por la que hasta 1979 esas tierras eran de paso para pobladores y pastores de la zona. Por otro lado, el área protegida (así como otras reservas privadas de la empresa) cuenta con afluentes hídricos fundamentales para mantener estables los ecosistemas de la región. Garantizar su protección, convirtiéndose en parque nacional, es garantizar la llegada del agua a sus fincas. Como resume uno de sus folletos: “para regar los cultivos, Ledesma desvía el agua de los ríos mayores mediante obras de toma, hacia una red de canales revestidos que se extiende por 1.400 kilómetros”. Hoy en día, dicha provisión de agua, que baja por inercia producto del desnivel, le permite regar el 90% de sus cultivos.

Las yungas en el PN CalileguaA su vez, esta donación significó un impacto para los pequeños pastores de la zona, que utilizaban partes del parque para realizar sus recorridos trashumantes con vacas y otros animales. Actualmente, los puestos que sirvieron de paradas intermedias entre los campos de invernada y veranada se exhiben como ruinas arquitectónicas, cuando en realidad eran utilizados hasta hace 40 años atrás.

Las yungas en el PN CalileguaEn definitiva, el acto altruista de la donación de tierras para la creación de un parque nacional es un hecho fundamental en la protección de las yungas (además, integra la Reserva de la Biósfera de las Yungas declarada por la UNESCO en 2002, que cubre parte de Salta y de Jujuy) y otros ecosistemas, pero lejos estuvo de ser un acto completamente desinteresado y beneficioso para todos.

Las yungas en el PN CalileguaNo obstante esta parte oculta de la historia del parque, Calilegua es destino fundamental para entender qué son las yungas y cómo se vive en una selva en altura. Para explorarlo profundamente, el parque ofrece varios senderos, los cuales se habilitan de acuerdo a la cantidad de precipitaciones de cada época:

  • Se puede realizar un circuito que atraviesa la mayoría de los senderos cercanos a la seccional de Aguas Negras. El mismo tiene una longitud aproximada de 12 km y se atraviesan los senderos Pedemontano, Tapir, La Junta y El Alejo. Este recorrido, que se realiza en alrededor de 3 horas, permite observar la transición entre la selva pedemontana y la selva montana.
  • El sendero intercultural guaraní está junto al camping agreste y el recorrerlo nos ayudó a saber que la comunidad guaraní se extendió hasta esas zonas, llegando casi a superponerse con la descendencia incaica de la quebrada y la puna. Dicho sendero muestra algunos aspectos de la cultura guaranítica, como sus costumbres, sus bailes, sus residencias, etc.
  • Bosque del cielo: siguiendo al norte por la ruta 83, a 23 km de Aguas Negras, llegamos al final del parque, representado por un monolito. Allí se observa el tercer estrato de vegetación, el bosque montano, y para recorrerlo se atraviesa este corto sendero.
  • Sendero El Negrito: es el sendero de mayor dificultad del parque y no siempre está abierto, por lo que hay que consultar y registrarse previamente. Comienza en la seccional Mesada de las Colmenas y si bien son pocos kilómetros, se realiza una fuerte bajada hasta el arroyo El Negrito. Como si se tratara de una caída sobre las casi verticales laderas de los cerros, se descienden cientos de metros sobre escalones de madera improvisados en la montaña, para llegar hasta un pequeño arroyo en el cual uno puede darse un merecido baño refrescante. El desafío está a la subida, ya que si nos tomó 30/40 minutos bajar, la subida demandó entre 1 y 2 horas.

Las yungas en el PN CalileguaFueron muchos los senderos recorridos y la sensación de caminar sobre altos cerros, atravesando profundas y húmedas selvas, es algo que penetra en los pulmones de una manera tan profunda que nos vuelve más pesados de lo que estamos acostumbrados. Respirar se siente denso y cálido, caminar se vuelve una tarea de levantamiento de pesas y estar preparado para los golpes de calor es una herramienta fundamental para llegar a destino. Con tranquilidad, respetando la altura, y con constancia, estos senderos son completables y muy recomendables.

Las yungas en el PN Calilegua

Puente sobre el río Jordan.

Además, lo interesante de este parque es que, al estar atravesado por una ruta provincial, se puede seguir rumbo al norte para conocer pequeños y pintorescos pueblos de montaña. Nosotros nos acercamos hasta San Francisco, que está a 38 km del camping, y allí pudimos asombrarnos con uno de los más grandes monumentos a la pachamama del continente y nos hicimos una escapada hasta una pequeña cascada que está escondida entre los cerros. A 1400 msnm, este pueblo también forma parte de las yungas (en la zona del bosque montano) y eso se observa en lo selvático de sus cerros.

Las yungas en San Francisco

Las yungas en San Francisco

Monumento a la pachamama.

Dejando atrás el parque y dirigiéndonos a la zona de los valles jujeños, el Parque Provincial Potreros de Yala -a tan sólo 25 km de San Salvador- resguarda una serie de lagunas que descansan entre cerros a más de 2100 msnm. Si bien se encuentra dentro de la zona de yungas (e integra la Reserva de Biósfera de las Yungas), se trata de una zona de transición en varias orientaciones: hacia el norte en Volcán comienza la Quebrada de Humahuaca; hacia el sur, por los alrededores de San Salvador, se observan extensas zonas de valles; y hacia el oeste, detrás de esos enormes cerros, se puede llegar a la puna jujeña, es decir, una altoplanicie que supera los 3500 msnm.

Hacia las yungas en las lagunas de YalaEl camino hacia las lagunas comienza en el pequeño pueblo de Yala y es la RP 4 que nos lleva por 12 km (4 de ellos asfaltados y el resto de cornisa), ascendiendo desde los 1300 a los 2100 msnm. A lo largo de esa cuesta, muy pronunciada y zigzagueante, se alcanzan panorámicas imponentes de la capital provincial y de la zona de los valles. Luego de varias curvas, se pasa junto a las lagunas Rodeo, Desaguadero, El Comedero y Alizar. La más recomendable es Rodeo, ya que cuenta con espacios para pasar el día, e incluso acampar libre bajo las estrellas.

Hacia las yungas en las lagunas de YalaHacia las yungas en las lagunas de YalaHasta aquí fue el recorrido por las yungas jujeñas. Pero es tan larga esta región que un nos queda por conocer cómo se presenta en Salta, Tucumán y Catamarca. Para conocer la segunda parte de esta nota, seguí leyendo…


2 Replies to “Las Yungas, de Jujuy a Catamarca (Parte 1)”

  1. Muy bueno!!!!. Zonas desconocidas totalmente.Y las fotos super lindas!!!!!! Besoss y sigan descubriendo y compartiendo, gracias!!!

    • Qué lindo se siente cuando gustan tanto las historias sobre estos rincones argentinos quizás desconocidos para tantos/as. Es un placer compartirlas con quienes nos leen y que se animen a descubrirlos por ustedes mismos. Abrazos viajeros!

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